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domingo, 3 de marzo de 2013

PALESTINA: El octavo aniversario de las manifestaciones de Bil´in en 29 fotos

El viernes pasado los vecinos del poblado palestino de Bil´in celebraron el octavo aniversario de las manifestaciones semanales del viernes contra el muro. Al llegar al pueblo, y mientras terminaba el rezo en la mezquita, me puse a observar una exposición de fotos que los manifestantes habían colocado en la calle principal junto a los botes de gas que el ejército israelí les lanza, también semanalmente. He aquí algunas de las que más me llamaron la atención:








Los vecinos de Bil´in comenzaron la marcha hacia el muro. Con motivo del octavo aniversario, les acompañaron representantes políticos de casi todos los partidos -incluido el primer ministro Salam Fayyad- manifestantes israelíes y, con el fin de cubrir el evento, decenas de periodistas.




Aquí el Nadal de Bil´in,
preparado para entrenar
su bolea con los botes de
gas que lanzan los soldados.















El acto oficial da comienzo, y el primer ministro
de la Autoridad Palestina, necesitada de popularidad
después de las protestas y huelgas palestinas contra
 ella de los últimos tiempos, se hace la foto en Bil´in.








Mientras tanto, los niños a lo suyo....




....Y los soldados tomando posiciones....


                                           

                                                         ...Y los colonos se
                                                         acomodan para
                                                         contemplar el
                                                         espectáculo.
                                                       















El acto oficial termina antes de tiempo cuando el gas lacrimógeno alcanza al primer ministro, Salam Fayyad, y sus guardaespaldas se lo llevan:




El gas lacrimógeno empieza a caer por todas partes y los soldados empiezan a disparar balas recubiertas de goma:






Cada vez lanzan el gas más lejos. Delante de mí corren unos chavales diciendo: "A este paso ¡vamos a tener que refugiarnos en el asentamiento lanzarán gas allá también!"





Los botes de gas empiezan a ser disparados directamente contra la gente, y mientras todo el mundo corre, la gente empieza a chillar: "yesh! yesh!" "¡ejército, ejército!" Los soldados han cruzado el muro y han entrado en las tierras del poblado:




Miran el panorama y empiezan a tomar el terreno






Y de nuevo empiezan a llenar todo de gas, ahora con más ángulo de disparo.




"Dispara hacia allá"




"A mandar"




"Al parque también, por si acaso"



Algunos vecinos y vecinas de Bil´in no se molestan en esconderse, como esta:




Parece que no quedan manifestantes, pero están escondidos detrás de los árboles y las piedras. Lo compruebo cuando oigo gritos de: "El trak el khara! El trak el khara!" (literalmente, "el camión de la mierda") El furgón cargado de agua fétida hace su aparición y riega a los vecinos que aún no se han ido. El olor sobre las tierras de Bil´in permanece durante días.




Los pesados de los periodistas empiezan a molestar a los soldados




Los soldados deciden retirarse. Se reagrupan, se montan en sus jeeps y marchan de vuelta al asentamiento, momento que es aprovechado por los vecinos de Bil´in que quedan para apedrear los vehículos entre gritos e insultos.




Al volver hacia el poblado, me fijo en que el lugar donde antes se encontraba la verja (que hacía de muro), se ha convertido ahora en una calle con nombre. Los vecinos de Bil´in consiguieron en 2007 que los tribunales israelíes dictasen la re localización del muro, gracias a lo cual recuperaron 100 de sus 230 hectáreas confiscadas. El lugar por el que pasaba la verja se llama ahora La Calle de la Libertad.




Pasado el cruce en dirección al poblado, yace al borde del camino la tumba de Basem Abu Rahma, un vecino y manifestante del pueblo que murió en ese mismo lugar en abril de 2009 cuando un bote de gas disparado a cuerpo a una distancia de 20 metros le acertó en el pecho. Allí mismo fue enterrado, con la intención de que no se le olvide.




domingo, 24 de febrero de 2013

PALESTINA: Palestino muerto en cárcel israelí. ¿Tan normal se ha vuelto que ya no es ni noticia?


Voy a la tienda de recuerdos de un amigo de aquí donde, sobre todo en las tardes de verano, nos juntamos varios vecinos –musulmanes, cristianos, jóvenes, mayores- a analizar la situación en Palestina. “Ayer se llevaron a mi hijo de 25 años arrestado”, me dice Omar, veterano luchador de la OLP y uno de los fijos en este comité de sabios espontáneo. Los soldados israelíes aparecieron a las dos de la mañana en el centro de Belén (zona de control palestino, donde se supone que tienen prohibido entrar), tiraron la puerta abajo y se llevaron a su hijo mayor por la fuerza. Lo que más me sorprende es el tono tranquilo y resignado con el que lo dice, como quien comenta que ayer perdió su equipo de fútbol. “¿Por qué se lo llevaron?” le pregunto: “No lo sé”, responde él. “Creemos que porque es miembro del Frente Popular.” “¿Sabes a dónde se lo han llevado?” “No. Tenemos a un abogado buscándolo” “¿Sabes cuándo lo van a soltar?” “No.” El mismo Omar pasó 8 años entre rejas por su militancia en la OLP en los 80.
El otro día acompaño a un amigo palestino a vender su coche a una mujer madre de 10 hijos e hijas. Una de ellas oye que voy a Jerusalén y me pregunta si le puedo llevar en coche, ya que ella vive allí y, aunque sólo hay 9 km entre Belén y Jerusalén, el camino en transporte público, con check points y rodeos para esquivar el muro, es demasiado penoso para su bebé de apenas un año. Por el camino, me explica que son dos hermanas y cuatro hermanos, pero uno de ellos hace 7 años que no lo ven porque está en la cárcel. “¿Por qué?” Pregunto. “No lo sabemos”, contesta ella. “Creemos que por ser simpatizante de Hamas.” “¿Cuándo será liberado?” “No lo sabemos.”
“De pequeña me gustaba jugar al fútbol y bajaba con mi padre al parque de debajo de casa”, comento en una conversación banal durante una barbacoa. “Yo no conocí a mi padre hasta los ocho años, cuando salió de la cárcel por repartir panfletos de resistencia comunista.” Contesta uno de los presentes. “El mío y varios de mis tíos estuvieron varios años en la cárcel por lo mismo. En mi casa los que iban saliendo libres se turnaban para ayudar a mi madre, que también era una activista política, a educarme a mí y a mis tres hermanos”, comenta otro.
Entrego una traducción que me encargó una agencia de turismo palestina y su contable, que algo de español entiende, lee en mis documentos: “detension administratifa. Ah, this is administrative detention in spanish!” “Sí”, respondo “ahora ya conoces el término en tres idiomas: árabe, inglés y español.” Él responde: “Sí, y en hebreo también. Me pasé 4 años en la cárcel porque mi detención administrativa (sin pruebas, basada en evidencia secreta, que por lo general dura 6 meses) se renovó 7 veces.” “¿Por qué te encarcelaron?” Él: “Nunca quedó claro el cargo exacto, pero supongo que estaba en la lista negra después de que me arrestasen varias veces durante la primera intifada por promover la desobediencia civil, repartir panfletos y tirar piedras a los soldados.”
Voy al campo de refugiados de Aida a hacer fotos del muro, (que pasa rodeándolo) y aquí y allá varias familias me invitan a tomar té. En sus salones veo fotos colgadas de chavales jóvenes. Sé que son hijos, hermanos, padres de la familia en cárceles. Una vez me di cuenta de que una de las fotos era la de una de los chavales que veía frente a mí sentado en el sofá. Pregunté a la madre por qué no había descolgado la foto, y me contestó: “No, este es su hermano gemelo.” “¿Y por qué está encarcelado?” Ella: “Por tirar piedras.” “¿Cuándo saldrá de prisión?” “No lo sabemos.”
No importa donde vayas. No importa si es gente rica, pobre, refugiada, cristiana o musulmana. Todo el mundo en palestina tiene o ha tenido al menos un familiar en prisión sin saber muy bien por qué. Y por supuesto, cuando salen, hablan de lo que les ocurrió allí dentro.
Por eso nadie se cree que la muerte en una prisión israelí de Arafat Jadarat, un joven de 30 años que fue arrestado la semana pasada en relación con protestas por los prisioneros, haya sido por un ataque al corazón, como dicen las fuentes israelíes. Su abogado accedió a él en la audiencia que tuvo el prisionero el pasado jueves, y el detenido le contó que le dolía la espalda porque “había sido golpeado y colgado durante horas mientras era interrogado”, despertando familiares y agónicos recuerdos en un gran número de palestinos que han pasado por las prisiones israelíes. Las técnicas empleadas en los interrogatorios no son ningún secreto; sin ir más lejos, uno de los ex directores de los servicios secretos israelíes (Shin Bet), las describe detalladamente para el documental ‘The Gatekeepers’, que podría conseguir un Oscar esta misma noche.
 Su detención se extendió otros nueve días para continuar investigándolo, y el sábado, ayer, apareció muerto.
                ¿Le importa a alguien fuera de estas borrosas fronteras? ¿Qué se cuenta en España? ¿Se puede obviar tranquilamente la muerte de otro palestino, aunque sea a manos de la única democracia de Oriente Medio? Todas las mañanas leo las noticias. Hoy ha sido una excepción. Me he levantado y he pasado directamente a contestar todos los mails y llamadas que no he contestado durante la semana (en este caso varias semanas), limpiar un poco la casa y ese tipo de cosas que suelo hacer los domingos por la mañana, si tengo tiempo. Para no estar del todo desconectada, he dejado puesto el canal de BBC World.
Arafat Jaradat murió ayer, y no me he enterado de ello por la BBC. Ha sido cuando he empezado a escuchar tiros en la lejanía desde mi salón. He abierto la ventana y he concentrado mi oído en el ruido para asegurarme de que no eran los cohetes y fuegos que se lanzan normalmente en las bodas. Con la cabeza girada para oír mejor, lo que tenía en frente de mí es el monstruoso asentamiento de Har Homa, con su forma de tarta blanca amurallada en la cima de lo que anteriormente fue una colina cubierta de densos pinares como ya quedan pocos en Cisjordania. Una columna de humo que subía de las cercanías del campo de refugiados de Aida ha confirmado mi sospecha. “Más manifestaciones por los prisioneros”, pienso. Echo un último vistazo al tranquilo asentamiento, que parece mirar para otro lado, aislado por su verja electrificada que pasa casi por debajo de mi terraza. Antes de salir corriendo por la puerta, abro en internet un canal de noticias palestino para ver si hay algo nuevo. Es entonces cuando leo que Ahmad Jaradat ha muerto en una cárcel israelí.
En el campo de Aida hay contenedores de Naciones Unidas quemados, torres de vigilancia israelíes en llamas y jóvenes palestinos tirando piedras y esquivando las balas recubiertas de goma. Leo al volver que en las manifestaciones de Ramallah, entre otras, se ha usado munición real, y hay un chaval de 13 años en un hospital con una bala en el pecho.
La tensión durante esta semana ya era alta, y los análisis avisaban de un incremento de la violencia si alguno de los prisioneros en huelga de hambre moría. No ha hecho falta. Jaradat fue arrestado hace unos pocos días; no le dio tiempo ni a empezar la huelga.
Israel insiste en la teoría del infarto, y tranquilamente ha pedido a la ANP que calme las protestas porque dentro de poco viene Obama. De hecho, ha ofrecido al liderazgo palestino devolver los 100 millones de dólares de impuestos que recolectó en su nombre en enero y que hasta ahora retenía, con tal de controle a su gente. Como si fuese un favor o un regalo. El ministro de Asuntos de los Prisioneros, Issa Qraqe, ha contestado: “Estos disturbios no se producen tras una decisión; son manifestaciones espontáneas contra las injusticias de Israel. Si Obama quiere una visita tranquila, que presione a Israel para liberar a los prisioneros políticos.”
Los arrestos se suceden sin que a nadie le importe. La semana pasada fue encarcelado, también mediante detención administrativa sin pruebas y sin derecho a acceder a un abogado, el dibujante de tiras cómicas Mohammad Sabaaneh, del periódico oficial de la ANP. El pasado jueves se extendió su detención por otros nueve días. Me recuerda a lo que sucede en otros lugares supuestamente menos democráticos.


Tira del dibujante Mohammad Sabaaneh
http://bit.ly/VEAsqQ )


Esta noche dos películas, una israelí y otra palestina, compiten por el Oscar a mejor documental, y las dos tratan, de lleno o de pasada, las detenciones aleatorias palestinas. A ver si por lo menos, con un poco de suerte, me levanto mañana y la BBC cuenta que ha ganado alguna de las dos.


miércoles, 13 de febrero de 2013

PALESTINA-ISRAEL: Gideon Levy y Hanin Zoabi. Reflexiones aparte.


“Si se prohíbe a los israelíes entrar en Macy´s o al Maccabi ir a Europa, la ocupación se termina mañana”





El pasado domingo, el hotel American Colony de Jerusalén juntó en una conferencia sobre los resultados de las elecciones israelíes a dos de los personajes más polémicos de la escena pública y política israelí: el periodista de Haaretz, Gideon Levy, y la parlamentaria palestina-israelí, Hanin Zoabi. El primero, conocido por sus afiladas críticas a todo político israelí que dificulte, ignore o rechace la paz con los palestinos; la segunda, famosa desde su participación en la Flotilla rumbo a Gaza de 2010, momento desde el cual sus compañeros parlamentarios la consideraron una terrorista y comenzaron a hacerle la vida imposible. La combinación de ambos prometía reflexiones alternativas y conclusiones alejadas de las de los análisis de la prensa común –por lo menos de la israelí- y así fue. Aquí lo tenéis http://bit.ly/XzO4Ac

Pero esta entrada la quiero dedicar a otras cuestiones y reflexiones que surgieron a partir de la ronda de preguntas, que me parecieron igual de interesantes.

Durante su exposición, tanto Gideon Levy como Hanin Zuabi denunciaron la inexistencia de la izquierda política israelí, por lo que alguien entre el público preguntó al primero por el rol y la importancia de los grupos de activistas israelíes en un posible cambio. Levy aprovechó para realizar un análisis psicológico de su propia sociedad; esta fue su respuesta: 

“Existe una larga lista de grupos israelíes que compromete su tiempo, su dinero y a veces su carrera para por lo menos dar algo de dignidad a la sociedad israelí. Pero son muy marginales y tienen muy poca influencia. El problema es que la sociedad israelí tiene tantos escudos que le protegen de las preguntas morales que es casi imposible cambiarla. Por ejemplo: cuando los soldados de Breaking the Silence empezaron a contar lo que hacían en los territorios ocupados, pensamos que la ocupación colapsaría. No eran izquierdistas quienes hablaban, sino los propios soldados, y teníamos grandes esperanzas. Se creó un gran debate y el número de refusniks aumentó, pero el portavoz del ejército, con la ayuda de los medios, llevó a cabo una campaña sistemática de deslegitimación que funcionó. Ya es de por sí difícil hacer al público israelí mirar desde otro punto de vista, y encima la tele les decía lo que querían oír: que habían sido solo unas excepciones. Así que la sociedad no se vio sacudida ni por un momento. La situación en Israel seguirá igual hasta que pase algo gordo que le enseñe a la gente que la situación no puede continuar así.”

                Hanin Zoabi recordaba que “para poder acabar con la ocupación en Cisjordania y Gaza debe crearse una base y una infraestructura adecuada en Israel, y para eso tenemos que hablar de lo que pasó en 1948, no sólo de 1967. Porque cuando hablamos de 1967, tenemos que saber que lo hacemos porque los palestinos hicimos una gran concesión renunciando al 70% del territorio.” Sin embargo, opina que lo que sucede no es sólo culpa de Israel y asume su parte de responsabilidad:

“Israel no paga el precio de la ocupación y no es sólo culpa de la extrema derecha israelí. También es culpa de los palestinos, porque tenemos que luchar. Ninguna opresión terminó sin luchar. ¿Qué se puede hacer? Se puede dejar de colaborar en materia de seguridad con Israel (en relación a la Autoridad Palestina) y decir claramente: Israel no es una contraparte para la paz y no queremos negociar.” Y lanzarnos a la calle siguiendo el modelo de Tahrir, en Egipto. Protestas pacíficas masivas, desobediencia civil y devolver la ocupación a la agenda. La gente israelí no puede levantarse e irse a la cama sin saber ni notar a los palestinos. Debemos dejar de hablar de dos estados o un estado y concentrarnos en el objetivo principal: acabar con la ocupación y la discriminación. Los palestinos necesitan una primavera árabe que desarrolle nuevas fuerzas personales, porque no que creo que las que existen ahora den lugar a un escenario diferente. La ANP no puede ir a pedir a Europa cosas que los palestinos se resignan a no tener. Puedo exigir cosas a Europa, pero no se van a molestar en hacer nada ni se van a convencer de la importancia de lo que les pedimos si nos ven dormidos y resignados.”

                Alguien de entre el público trajo a colación el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel, y preguntó a Gideon Levy si le parecía efectivo y si lo apoyaba. Otro nuevo análisis de su sociedad por respuesta:

                “La función de esta iniciativa es que paguen el precio por la ocupación, y me parece muy noble y legítimo. En Sudáfrica funcionó muy bien y aquí debería ser igual. Y os aseguro que si se les prohíbe a los israelíes que entren en las Galerías Lafayette o Macy´s, o que el Maccabi juegue la liga europea, la ocupación se termina mañana. Pero tenemos que ser realistas: Durante la Segunda Intifada, los israelíes pagaron un gran precio por la ocupación con la violencia y los atentados suicidas, pero nunca hicieron la asociación entre ello y la ocupación. Simplemente dijeron: que horribles son los árabes, que vienen y nos matan.” Siempre sacamos la conclusión errónea. El movimiento de boicot, al nivel actual, no está funcionando porque la sociedad aún no ha hecho la conexión necesaria. En vez de concluir: “A lo mejor la ocupación es mala”. Piensan: “Nos odian” y se vuelven más nacionalistas.”

                En relación con ello, a Hanin Zoabi se le preguntó sobre su línea roja para abandonar toda participación en el sistema político israelí y boicotearlo. “Nos iremos en el instante en que nos impidan representar nuestra visión democrática. De momento me han amenazado, insultado, han intentado que no pueda presentarme a las elecciones... pero todavía no han conseguido echarme, lo cual significa que aún podemos luchar.”

En un momento dado, una mujer judía británica de la audiencia preguntó a Hanin Zoabi cómo lidiaría con Irán, Siria y el resto de enemigos de Israel si ella fuera ministra del gobierno, teniendo en cuenta “la amenaza existencial a la que Israel y los judíos se enfrentan.” La respuesta, tan directa como concisa:

“Si yo fuese ministra es porque estaríamos ante una realidad totalmente diferente en la que esta pregunta no sería necesaria.”

Un buen montón de argumentos, lejos de los típicos análisis locales, sobre los que reflexionar. 

lunes, 4 de febrero de 2013

PALESTINA: Una oveja del valle del Jordán: "Si lo sé me hago colona"


(AVISO: Sé que la longevidad de las ovejas es de 18-20 años, por lo menos de las que no son palestinas, pero no seáis aguafiestas y ¡echarle imaginación!)

Hola, soy una oveja y mi dueño es palestino y nómada. Bueno, lo primero lo sigue siendo, para mi desgracia, pero lo segundo lo era, algo que tampoco mejora las cosas. Entre el 48 y el 67, cuando nos dirigía Jordania, vivíamos los seis meses más fríos en el Valle del Jordán y los seis más cálidos en las colinas del sur de Hebrón; es decir: nuestros dueños nos llevaban a donde había agua.

Pero después de que Israel invadió Cisjordania en el 67, a humanos y animales palestinos nos prohibieron desplazarnos. Mala suerte: coincidió que cuando lo decidieron nos pilló en el Valle del Jordán.

Para finales de los 60 el valle se convirtió en un área militar cerrada controlada por el ejército israelí, quien pensó que era el lugar perfecto para realizar ensayos y maniobras militares. Queríamos que nuestros dueños nos sacasen a pastar, pero desde entonces sólo nos pueden llevar a no más de 500 metros del antiguo canal de agua jordano que cruza las tierras. La buena noticia es que en verano, cuando hace 50 grados y no hay agua ni pastos, podemos movernos libres a donde queramos. El resto del tiempo el lugar se convierte en reserva natural israelí; por eso, en invierno procuramos no comer mucha de esa hierba; si la policía nos ve, detienen a nuestros dueños. Y aunque no seamos las que más suerte hemos tenido con nuestros dueños, cualquiera se arriesga a intentar sobrevivir sola en este secarral lleno de campos minados. Si por lo menos Israel quisiera entregar los mapas que sitúan las 200.000 minas que hay en este valle… pero no quiere, y tiene sus razones: “razones de seguridad.”

Una vez en los 80, nuestros dueños decidieron dejar temporalmente el área de Ras al Ouja, donde vivimos, y llevarnos a Samra, en el norte del Valle, para buscarnos agua. Los israelíes se enfadaron tanto que nos secuestraron a mí y al resto de ovejas y nos llevaron a un asentamiento. Pasamos miedo, pero nos quedamos asombradas al ver agua por todas partes, césped, ovejas que se pegaban la vidorra… Otra vida era posible… Para volver junto a nuestros pastores, estos tuvieron que pagar 10 dinares (diez euros) por cada una de nosotras.

No nos habíamos recuperado aún del susto cuando de pronto empezamos a ponernos enfermas. Según entendimos, Israel cavó pozos de gran profundidad para surtir de agua a los asentamientos, y al hacerlo, sacó sal a la superficie, que acabó en el canal jordano, que es del que nosotras bebemos. Antes odiábamos el verano, pero ahora lo preferimos, porque el canal se seca y nuestros dueños se ven obligados a comprar bidones de agua. Les salen caros, pero por lo menos no nos envenenamos. –Por si no os lo había contado antes, en los poblados tampoco tenemos agua ni electricidad; Israel no nos lo permite.-

Peor están mis primas del norte, las de la zona de Al Maleh. Si nosotras nos estresamos con los cazas volando a baja altura, allá el ejército ensaya directamente con tanques y artillería real porque, según explicaron los soldados a los pastores, la zona es perfecta para realizar maniobras porque se parece al sur de Líbano. Cuando esto sucede, sus dueños las encierran en los corrales, hechos de metal, y ellos se resguardan en tiendas de campaña. Al igual que a nuestros pastores, no se les permite construir nada que implique cemento.

A mí la hierba palestina y la hierba israelí me saben igual. Pero por alguna razón, la israelí no la podemos comer. El caso de mis primas es más complejo, y me cuesta aclararme. Parece ser, según me cuentan, que la mayoría de las tierras en las que pastan son propiedad de la iglesia latina palestina. “Pero entonces, la podéis comer, ¿no?”, les pregunto. Ellas me dicen que no, “porque estamos en área C, control israelí, y cada vez que lo intentamos los soldados piden a nuestros dueños los papeles que demuestren que la iglesia nos ha dado permiso para pastar ahí. Y por lo visto no nos ha dado ninguno. Los pastores han ido a pedirles que les alquilen las tierras, que les den permisos, algo, para que las ovejas no corramos peligro de muerte cada vez que salimos a pastar. Pero nada. Y alquilar las tierras no debe de ser algo imposible para la iglesia latina, porque ya hace tiempo alquilaron una parte a Israel para que montase una base militar.”

Hace poco me encontré con una oveja de un asentamiento, y ya me puse borde, y le dije: “Oye, ¿por qué tus dueños quieren que los nuestros se vayan de aquí?” Ella me dijo: “Es por vuestra seguridad. Aquí se hacen ensayos militares y en una de esas os pueden matar.” Se debió de pensar que soy idiota. “Pues entonces vosotros también deberías largaros”, le contesté toda digna. A ella le dio la risa. No se molestó ni en contestarme. De vuelta a mi triste poblado de agua envenenada, pensé: “No, si la idiota soy yo. Para la próxima me hago oveja colona.”

ISRAEL: Elecciones. Análisis rápido, que también hay otras cosas.


Un análisis de las elecciones israelíes que, a juzgar por los pocos cambios que se prevé que traigan, voy a hacer más bien rápido:

El Likud de Benyamin Netanyahu y  el Yisrael Beitenu de Avigdor Lieberman, los mismos que ya gobernaban antes, han vuelto a ser los más votados, por lo menos en bloque, aunque han obtenido 11 escaños menos que la última vez. El Kadima de Livni, que fue el segundo en 2009, ha desaparecido del mapa.

La mayoría de los votos perdidos por Netanyahu y Lieberman se corresponden con los de colonos que han optado por apoyar al Habayit Hayehudi de Naftali Bennett, que dice claramente que lo que hay que hacer con Cisjordania es anexarse el área C que Israel controla (osea, el 70%) y convertir el resto en reservas; algo que muchos piensan pero no dicen.

Los votos perdidos de Kadima han ido a parar al laborismo y, sobre todo, al ‘Hay Futuro’ de Yair Lapid, que vendía reformas sociales y económicas y, promesa estrella, igualdad para los ultra ortodoxos a la hora de hacer el ejército.

Posibles coaliciones:

Netanyahu y Lieberman se alían con los ultraortodoxos, es decir Shas y United Torah, sumando 49 escaños entre todos. Otros partidos de derecha entrarían en la coalición para llegar a los 61 asientos necesarios para gobernar. Resultado: misma situación que en los últimos cuatro años. Consecuencias para Palestina: más de lo mismo.

Netanyahu y Lieberman se alían con Bennett y Lapid, estos dos últimos ya en conversaciones. Una extraña coalición teniendo en cuenta que, de acuerdo con su programa electoral, Lapid es de centro izquierda. Pero sumarían 62 escaños, una buena mayoría de partidos que podrían sacar adelante algún arreglo para que los ultra ortodoxos participen en el ejército o por lo menos cumplan un servicio alternativo. Si United Torah no entra en la coalición, Shas podría hacerlo, argumentando –como de hecho hace- que no se puede (o no se debe) llegar a ningún acuerdo sobre los ultra ortodoxos y el ejército sin contar con ellos. Resultado: el tema de los ultra ortodoxos sería tratado y centraría la atención de los israelíes frente a otros asuntos; y si Lapid es nombrado ministro de exteriores, el escaparate frente a la comunidad internacional (comparado con el que ofrecía el ex ministro ultra derechista Lieberman) mejoraría bastante. Consecuencias para Palestina, teniendo en cuanta que Bennett formaría parte del gobierno y que Lapid sería el único de centro izquierda pero tiene otras prioridades antes que Cisjordania y Gaza: más de lo mismo.

Entre los palestinos, desinterés. Varias veces pregunté a gente de a pie, no relacionada con la política o el activismo, sobre las elecciones. La respuesta más común: “Pues no sé… ¿cuándo son?”

lunes, 11 de junio de 2012

PALESTINA: Ex soldado israelí arrestado por irse a vivir a un campo de refugiados palestino. Pide la ciudadanía palestina


André Pshenichnikov, de 23 años, es israelí. Pero ya no quiere seguir siéndolo. Tras pasar tres años de servicio obligatorio en el ejército y uno y medio más como militar de carrera, concluyó que “Israel es el representante de los intereses del poder de Occidente en el Medio Oriente y que el sionismo hizo un uso cínico de la fe judía”. El joven, que nació en Tayikistán, pasó su infancia en Rusia y llegó con su familia a Israel cuando tenía trece años, decidió tomar contacto con los palestinos, para lo cual se mudó al campo de refugiados de Deheishe, en Belén.
                Tras dos meses entre palestinos, fue arrestado hace dos semanas por el ejército israelí y detenido durante ocho días en la estación de policía del asentamiento de Kiryat Arbaa, cercano a Hebrón. El cargo del que se le acusa, penetrar en área “A” (de control palestino), algo que los israelíes tienen prohibido según las órdenes militares, pero que no impide que las tropas hebreas sí lo hagan a sus anchas en cuanto deciden arrestar a un palestino (o, en este caso, un israelí). André aprovechó para decir a sus interrogadores que “quiere romper todos los lazos con Israel, renunciar a su nacionalidad israelí y obtener una ciudadanía palestina en su lugar.” Finalmente fue puesto en libertad bajo condiciones restrictivas y se le prohibió entrar en áreas "A" a la espera del procedimiento judicial en su contra.
En el Tribunal de Magistrados de Jerusalén y el Tribunal del Distrito, los representantes de la fiscalía afirmaron que  Pshenichnikov se había unido al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y, aunque expresó su simpatía por la facción y su apoyo a la resistencia palestina, finalmente el cargo fue retirado. Durante el juicio, André afirmó que no reconoce la legitimidad del gobierno israelí y su sistema judicial y que no aceptará ninguna sentencia.
                André se ha ido liberado con gran cantidad de condiciones restrictivas, aunque esta misma noche (11-6-12) se va por dos meses a Europa. En el campo de refugiados de Deheishe le esperarán hasta que vuelva. 

domingo, 15 de abril de 2012

PALESTINA: "Querido activista: vete a Siria y déjanos seguir con lo nuestro"


Cerca de 1.500 personas, muchos de ellos activistas, se proponen visitar Palestina durante una semana para participar en actividades sociales a las que 25 organizaciones palestinas y el ayuntamiento de Belén les han invitado. No es nada nuevo; campañas similares llevan haciéndose desde hace décadas. La novedad desde el año pasado es que los activistas decidieron no mentir en la frontera y decir, como hacían antes, que son turistas, peregrinos religiosos o que quieren pasar una semana de juerga en Tel Aviv. Esta vez lo dejaron claro: “Vamos a Palestina”. ¿Una provocación? Eso podría pensarse si existiese la manera de entrar en los territorios palestinos sin tener que cruzar necesariamente por Israel. Pero la realidad es que esa manera no existe. Si uno vuela, sólo puede aterrizar en el aeropuerto de Tel Aviv. Si uno decide entrar por Tierra a través de Jordania, le reciben las autoridades israelíes, que controlan militarmente todo el valle del río Jordán. Y si uno decide entrar en barco a Gaza, los barcos de guerra israelí le impiden el paso. Los activistas pro palestinos han decidido ser sinceros, y para probar sus intenciones pacíficas, han ofrecido a las autoridades israelíes la posibilidad de que la policía los escolte hasta Belén, para demostrar que lo que dicen es verdad y que van a Palestina, no a Israel. Pero visto lo visto, las autoridades fronterizas prefieren que el que llega les mienta y les cuente una de indios sobre las razones de su viaje.
En todo caso, y como ya sucedió el año pasado, Israel ha paralizado la campaña desde el origen, amenazando a las aerolíneas con multas y enviándoles listas negras de pasajeros a los que impedir el embarque. Y a los que han conseguido llegar al aeropuerto de Ben Gurion, en Tel Aviv, se les ha recibido con el pack de arresto-interrogatorio-deportación, como ya es costumbre. Sin embargo, este año el gobierno israelí ha querido añadir un toque de sarcasmo al asunto, y ha entregado a todos los activistas esta carta (traducción más abajo), que no deja dudas sobre su postura. (Foto obtenida del blog +972)





Traducción:

“Querido activista:
Apreciamos tu elección de hacer de Israel el objeto de tus preocupaciones humanitarias.
Sabemos que había otras muchas opciones que valían la pena.
Podrías haber elegido protestar contra el salvajismo diario del régimen sirio contra su propia gente, que se ha llevado miles de vidas.
Podrías haber elegido protestar contra la brutal represión de los disidentes del régimen iraní y su apoyo al terrorismo alrededor del mundo.
Podrías haber elegido protestar contra el gobierno de Hamas en Gaza, donde las organizaciones terroristas cometen un doble crimen de guerra lanzando cohetes contra civiles y escondiéndose detrás de civiles.
Pero en vez de ellos elegiste protestar contra Israel, la única democracia de Oriente Medio, donde las mujeres son iguales, la prensa critica al gobierno, las organizaciones de derechos humanos pueden operar libremente, la libertad religiosa se protege para todo el mundo y las minorías no viven con miedo.
Por lo tanto, te sugerimos que primero resuelvas los problemas reales de la región y luego vuelvas y compartas con nosotros tu experiencia.
Que tengas un feliz vuelo.”

Sin comentarios.

sábado, 31 de marzo de 2012

PALESTINA: El Día de la Tierra ha terminado, pero la frustración perdura


Un muerto y cientos de heridos palestinos a manos del ejército israelí en el Día de la Tierra, que conmemora el aniversario de los 6 muertos (también a manos del ejército israelí) en las manifestaciones de 1976 contra la expropiación de tierras palestinas en Galilea y otros puntos de Israel. Los palestinos se han esforzado por devolver su causa a los titulares, después de que el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, pusiese todo su empeño en desplazar la atención hacia la amenaza iraní.
Menos manifestantes de los esperados, soldados israelíes esparciendo agua química, gas lacrimógeno y balas de goma a discreción y, después, vuelta a la misma situación de ocupación, sin que el mundo se inmute. Nada nuevo bajo el sol.
O quizá sí. Un artículo de Uri Avenry (ver anterior entrada) que he leído esta mañana me ha hecho reflexionar. En él, Avnery habla de un comunicado que Marwan Barghouti, líder de Fatah en la cárcel, envió a los medios el día antes del Día de la Tierra.
Marwan Barghouti fue encarcelado por Israel durante la segunda intifada y acusado, en un polémico juicio, de organizar y encargar atentados terroristas a la organización que dirigía, el Tanzim, brazo armado de Fatah. De carácter moderado, aunque siempre extremamente franco en sus declaraciones, se convirtió en el líder de los prisioneros de Fatah y se ganó el respeto de los de Hamas, junto a quienes escribió diversos comunicados pidiendo la reconciliación de las facciones. A pesar de formar parte de las filas de Fatah, Hamas pidió su liberación a cambio del soldado israelí Shalit, y es visto como el único líder capaz de recabar el apoyo de los seguidores de ambas facciones. Algunos lo llaman “el Mandela palestino”.
Pero en esta ocasión, las palabras de Barghouti fueron más duras de lo habitual. Desmarcándose del partido al que pertenece y de su agenda política, Barghouti llamó en el comunicado a “una tercera intifada pacífica en el espíritu de la Primavera Árabe”, pidió el fin de toda colaboración de la Autoridad Palestina con el gobierno israelí (en referencia a las fuerzas de seguridad palestinas, que son entrenadas por Estados Unidos y mantienen contacto con el ejército israelí) y declarar “oficialmente la inexistencia de negociaciones entre las partes”. En su lugar, propuso el boicot absoluto de todos los productos, servicios e instituciones israelíes en Palestina y en el mundo y la vuelta al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para obligar a Estados Unidos a vetar el reconocimiento de un estado palestino en las fronteras de 1967. Entonces, prosigue su comunicado, Palestina debería acudir a la Asamblea General porque, aunque su decisión no sea vinculante, constatará el apoyo del mundo al estado palestino y el aislamiento de Estados Unidos e Israel.
Según Uri Avenry, “Marwan Barghouti ha perdido toda esperanza en la resolución del conflicto a través de la colaboración entre las partes; incluso en la colaboración del movimiento de paz israelí”.
Es el reflejo de una sociedad palestina cada vez más escéptica y frustrada con la situación y con su propio gobierno. Hasta ahora la apatía es el sentimiento general palestino, pero el comunicado de Barghouti podría ser un aviso de que la olla lleva demasiado tiempo sobre el fuego y puede empezar a hervir en cualquier momento.

martes, 13 de marzo de 2012

PALESTINA - ISRAEL: Entrevista a URI AVNERY


(Uri Avnery en su casa de Tel Aviv)


“Napoleón dijo: <<Si quieres ganar la guerra, mira el mapa>> Israel debería mirar el de Irán, porque el mapa de los ayatolás es el mismo que el de nuestro antiguo amigo el Sha”

“Ni siquiera los republicanos, si ganan, se atreverán nunca a atacar Irán”

“El libro que propulsó el sionismo dejó claro hace 120 años que <<en Palestina seremos la vanguardia de la cultura europea contra la barbarie asiática>>”

“Arafat abría la puerta a los activistas israelíes. Abbas no, y ambas partes están perdiendo el contacto en un círculo vicioso”

Publiqué una entrevista a Uri Avnery en Deia (http://bit.ly/yIOgT2) pero mi conversación con Uri Avnery dio para mucho más. Por eso, copio del artículo publicado esta entradilla para presentarlo y añado la información que tuvo que quedarse fuera.

Miembro del Parlamento israelí en dos ocasiones entre 1965 y 1981, siempre por partidos de izquierdas, Uri Avnery ha criticado la ocupación desde diferentes tribunas. Desencantado de la política, fundó en 1993 la organización de derechos humanos Gush Shalom. Uri Avnery (Beckum, Alemania, 1923) se trasladó con su familia a Israel cuando Hitler tomó el poder en 1933. Dejó el grupo terrorista judío Irgún seis años antes de que se fundase el estado de Israel porque no estaba de acuerdo con sus tácticas violentas, aunque en 1948 luchó con el Ejército. Su compañía, Samson's Fox, hirió al soldado que luego se convertiría en uno de los presidentes más destacados de Egipto, Gamal Abdel Nasser. En 1982 consiguió entrar en el Beirut sitiado para hablar con Yasser Arafat, hecho que le valió que su madre lo desheredara.

Si Irán consigue la bomba atómica, y teniendo en cuenta de que Israel ya la tiene, ¿habrá catástrofe atómica?

No. Recordemos a EEUU y Rusia en el momento más tenso de la guerra fría: Rusia intentó poner unos misiles en cuba, pero Estados Unidos le dio un ultimátum y finalmente los retiraron, avergonzados. Tenemos también el ejemplo de los dos países que más se odian en el mundo, India y Pakistán. Los dos tienen bombas atómicas y se mantienen tranquilos.

Pero Irán ha anunciado en múltiples ocasiones su voluntad de hacer desaparecer a Israel.

Hasta la revolución islámica y la llegada de Jomeini, Irán no tuvo ningún conflicto con nosotros. Éramos su principal aliado en el mundo, excepto quizá Estados Unidos. No tenemos fronteras comunes ni intereses comunes, es sólo ideología. Tenemos a ese demagogo loco de Ahmadineyad diciendo barbaridades sobre el tema, pero él no gobierna el país. Los que realmente gobiernan son los ayatolás, y estos son gente muy cauta. Cuando Irán se ha visto  envuelto en guerras es porque le han atacado, como la guerra contra Irak. Creo que Irán no empieza una guerra desde hace unos mil años.

Lo que dice suena más tranquilizador que lo que dicen los políticos y lo que se lee en los medios.

No puedes hacer caso de los políticos, son todos una banda de idiotas locos.

Pero usted fue uno de ellos.

Y por eso lo sé. ¿Cuántas veces has visto mencionado el estrecho de Ormuz por políticos o por los medios? Nadie habla de eso. Los militares, especialmente los israelíes, miran al mundo como una ecuación de asuntos militares. Cuántas pistolas, cuántos tanques, cuántos soldados, cuantos barcos… Pero no miran los mapas. Napoleón dijo que si quieres ganar una guerra debes mirar al mapa. Y esto es muy importante con Irán porque nuestro amigo el Sha de Persia tenía el mismo mapa que los ayatolás, igual de grande.

Obama parece estar mirando el mapa, porque está evitando el conflicto armado contra Irán.

Estados Unidos destruyó Irak. No leen libros, no saben de historia. No se dieron cuenta de que Irak ha tenido siempre la misión histórica de salvaguardar el mundo árabe de Irán, incluso antes de los tiempos del profeta. Lo que han hecho ahora es abrir Oriente Medio a Irán, un país grande, con recursos, orgulloso de sí mismo.
Los candidatos republicanos en EEUU hablan a favor de atacar Irán ¿Qué sucederá si ganan las elecciones?
Primero, no creo que ganen. Y segundo, Israel y EEUU se caerían mejor, pero en el terreno no cambiaría nada. EEUU es un país serio. No es sabio, pero es serio. Tiene instituciones con mucho poder como el Pentágono, y cuando un político nuevo entra en la Casa Blanca invita a toda esta gente a su casa. Estos le cuentan cuál es la realidad y le devuelven al suelo, lejos de todo lo que ha prometido en la campaña electoral. Ahora le dirían que atacar Irán supondría un colapso mayor que el de la crisis del 29. Todos los republicanos desde los últimos 50 años han prometido que si ganaban transferirían la embajada de EEUU en Israel a Jerusalén. Nadie se acuerda nunca de esa promesa cuando entra en la Casa Blanca.
2011 fue el año de la Primavera Árabe. Israel forma parte de la región pero se ha mantenido silencioso, ¿debería haber hecho algo?
Puedes hacer algo en la región cuando eres otro Israel, cuando tienes un acercamiento diferente a la situación. Primero tienes que tener paz con los palestinos para hacer cualquier cosa. Por supuesto, no todos los casos son iguales. He estado muchas veces en Egipto y no he vivido odio hacia los israelíes en el mercado, en las calles… son mucho más moderados que los sirios, que son mucho más nacionalistas. En cambio, llevar a los egipcios a la guerra es difícil, en los últimos tiempos sólo Israel lo ha conseguido.
¿Significa eso que Israel podía haber hecho algo con respecto a la revolución egipcia?
Ahora ya no, pero hubo un tiempo en que tuvimos la oportunidad de llevarnos bien. Cuando el ex presidente egipcio Anwar Sadat firmó con el ex primer ministro israelí Menachem Begin los acuerdos de Camp David, Sadat volvió a Egipto anunciando que había conseguido la promesa de un estado palestino, pero no era cierto. Begin era abogado y conocía muy bien las leyes y las tretas. El texto principal que escribió llevaba a pensar que Israel daría un estado a los palestinos, pero luego, en la letra pequeña, se veía claramente que no. Y Sadat no era abogado. Yo fui uno de los primeros israelíes en ir a Egipto tras los acuerdos y no tengo ni palabras para describirte lo felices que estaban los egipcios. Pero al poco tiempo descubrieron que les habíamos engañado, y es la sensación que mantienen hasta hoy. Egipto se considera el líder del mundo árabe, y tiene muy mala conciencia por hacer dejado de lado a los palestinos.
¿Cómo ha influido la radicalización de los gobiernos en el pensamiento israelí?
Haz un experimento sociológico. Móntate en 10 taxis en Tel Aviv pregúntales: “¿Habrá paz?” Nueve de ellos te contestarán: “La paz es maravillosa, les daríamos a los árabes Cisjordania, Jerusalén Este, cualquier cosa por la paz, pero desafortunadamente no tenemos contraparte para la paz. Esa es la actitud de los israelíes ahora. El movimiento sionista tiene ADN y creo que es genéticamente transmitible. El movimiento empezó con un libro, El Estado Judío de Theodor Herlz, que dejó muy clara hace 120 años la idea del sionismo: “En Palestina seremos la vanguardia de la cultura europea contra la barbarie asiática”.
Actualmente existen 4 millones de palestinos en los territorios ocupados y 1.200.000 en el interior de Israel que no van a desaparecer de un día para otro. ¿Qué planean hacer los políticos a largo plazo para resolver la situación?
En Israel no existe el “largo plazo”. Nadie se ocupa de eso, sólo se mira en los próximos 4 años, lo que dura una persona en el poder. Además, por razones históricas llevamos en nuestro carácter una gran capacidad de improvisación. En cualquier situación en la que otro país se quedaría con la boca abierta sin reaccionar, Israel está feliz, porque mueve cuatro piezas y ya está. Netanyahu está asustando a todo el mundo con que Irán nos va a atacar. ¿Crees que se ha tomado alguna medida de prevención? ¡Nada! Todo Israel está abierto a los misiles iraníes. Si mañana tiran misiles y caen aquí encima de mi casa no puedo hacer nada. Y dentro de unos 20 años habrá un 60% de árabes en la población total de Palestina e Israel, y al ritmo actual se puede calcular exactamente qué día sucederá. Y entonces ¿qué? Pues seguimos, la minoría gobernará a la mayoría, será un estado de apartheid, como hemos tenido siempre, y ya está. No hay planes hechos. O te vuelves un estado binacional con un voto por persona, algo con lo que el 99% de israelíes no estaría de acuerdo, y si no, tendremos un estado de apartheid.
El movimiento por la paz israelí sigue vigente. Como fundador de una de sus organizaciones, Gush Shalom, ¿considera que el movimiento está siendo eficaz para ayudar a la paz?
La relación entre los activistas israelíes y los palestinos se ha enfriado mucho. Hubo una época en que estaban mucho más unidos, antes yo estaba cada mes en Ramala para hablar con Arafat y no había ningún problema. Pero ahora no hay contacto. No por los israelíes, sino por los palestinos. Muchos están asustados de tratar con nosotros y ser acusados de colaboradores. Arafat nos abría la puerta, pero Mahmoud Abbas no. De vez en cuando deja que una selección de activistas por la paz le visiten, pero eso es todo. Es un síntoma de la situación. Ahora los palestinos han perdido en parte la confianza de que el movimiento de paz pueda hacer algo por ellos, y la relación se ha convertido en un círculo vicioso. Si no hay contactos abiertos, ni siquiera entre el movimiento de paz israelí y los palestinos, ¿qué oportunidades hay para la paz? Entonces el movimiento se debilita. Y entonces los palestinos, a su vez, dicen: “No sois fuertes, no podéis hacer nada por nosotros”. Y así sucesivamente.
¿Hay posibilidad de que las políticas israelíes con respecto a la ocupación cambien de dirección?
Creo que todo es posible, a esta situación se ha llegado a través de humanos, así que tenemos que poder salir de ella. Siempre que voy a Alemania pregunto: ¿Quién de vosotros en este hall soñó una semana antes de que cayese el muro que eso fuese a pasar? Nadie levanta la mano. Es lo que pasa en la historia: de repente un imperio cae como una casa vieja durante un terremoto. Si alguien hubiese dicho hace 10 años que ahora tendríamos un presidente de EEUU negro, se habrían reído de él. El año pasado tuvimos aquí algo que no se veía venir el día antes. Una mujer no podía pagar el alquiler, puso una tienda en un boulevard de Tel Aviv y de pronto había medio millón de personas en la calle.
¿Y qué pasó con ellos?
Israel siempre puede crear un asunto de seguridad. Primero fue el incidente de Eilat, en el que murieron varios israelíes, luego Gaza, y de pronto el soldado secuestrado Guilad Shalit fue liberado, y fue la mayor lavada de cerebro posible. Y el movimiento desapareció. La gente que lo llevó a cabo dijo que no quería meterse en temas de paz, guerra, ocupación, etc… Sólo en el tema social. Así que si se crea una situación militar, para eso no tienen respuesta. Así, Israel puede seguir con su propósito, el mismo que han tenido todos los gobiernos desde la fundación del país en 1948: impedir la creación de un estado palestino. 

domingo, 11 de marzo de 2012

PALESTINA: Bombas en Gaza, el premio de consolación para Israel


17 muertos palestinos en bombardeos israelíes en Gaza y 6 israelíes heridos, uno de ellos grave, por los alrededor de 100 cohetes con los que los militantes gazauis respondieron al ataque. Era muy esperable que algo así sucediese, y por varias razones. El primer ministro israelí Benyamin Netanyahu volvió de Estados Unidos con las manos vacías, tras intentar en vano convencer a un Obama que le odia de que se una a un ataque a Irán en medio de su campaña prelectoral para su relección. Netanyahu, muy acostumbrado a obtener exactamente lo que quiere y a que Estados Unidos se doblegue ante él y a “su derecho a defenderse”, tomó el avión de vuelta a Israel con una rabieta tremenda y con la necesidad de mantener el tema de la amenaza de Irán vivo para que nadie se pusiera a pensar en la creación de un estado palestino o en otros temas que no interesan.
                Y ¿cómo descargar la rabia y explotar el miedo a la amenaza terrorista? Usando la cabeza de turco de siempre: Gaza. Israel incendió la frontera mediante dos ataques selectivos a dos líderes militantes el viernes, sabiendo que la respuesta vendría en forma de ráfagas de decenas de misiles dirigidos a la población civil israelí que habita cerca de Gaza, en plena fiesta del Purim. Por el momento, la cuenta de muertos palestinos asciende a 17, entre ellos el niño de 12 años y el señor de 52 muertos hoy. La razón para atacar Gaza, la misma de siempre: “Esos militantes estaban planeando ataques terroristas”. Qué casualidad que los planeasen justamente ahora.
                Ahora que Israel necesita una muestra de poder. Ahora que necesita mantener la amenaza terrorista viva, y ahora que Hamas, gobernante en Gaza, estaba acercándose a la OLP, expresando su intención de abandonar la violencia y en pleno alejamiento de Irán. De hecho, han sido los Comités Populares de Resistencia y la Yihad Islámica los que han reclamado la responsabilidad de la mayoría de los cohetes lanzados desde el viernes hacia Israel. “¿Un Hamas pacífico? No gracias, provoquémosles a ver si les obligamos a volverse violentos otra vez, que nos vienen muy bien para poder seguir “usando nuestro derecho a defendernos de los terroristas” y para desviar la atención cada vez que lo necesitamos sin que nadie nos critique, especialmente ahora que ha quedado claro que no podemos bombardear Irán.” 

sábado, 3 de marzo de 2012

PALESTINA: Un estado palestino en las fronteras de lo que un soldado israelí esté dispuesto a hacer

Habíamos quedado en una cafetería de uno de los barrios más bohemios de Jerusalén, y él apareció por la puerta sonriente y con la mano extendida. Era el día después del 5-0 del Barça al Real Madrid y Yehuda Shaul, director de la organización israelí Breaking the Silence (soldados que revelan lo que hicieron mientras servían en los territorios palestinos ocupados), y por lo visto también fan del Barça, efectuaba su entrada a la cafetería emulando a Piqué tras la goleada. Shaul es joven, sociable, divertido. Difícil que no te caiga simpático. Aunque arrepentido de sus pecados de sus tiempos de soldado, pudo ver cómodamente el partido del Real Madrid contra el Barça en su salón porque vive en Israel; en muchos otros países del mundo habría tenido que escuchar el partido en la radio desde una celda porque habría sido acusado de crímenes de guerra.

               Yehuda Shaul, ex soldado y director de Breaking The Silence



Tras varias preguntas y respuestas sobre el nuevo libro que Breaking the Silence iba a publicar, empezamos a hablar de él y de su experiencia como soldado en Hebrón y Ramallah durante la Segunda Intifada, que es cuando le tocó servir. “El problema no es que fuésemos un ejército; el problema es que somos un ejército de ocupación”, aclaraba. “Si ocupas un territorio que no es tuyo, lo normal es que la gente mantenga permanentemente una actitud hostil hacia ti. Esta circunstancia, sumada a que tienes 18 años y lo único que te han enseñado  de los árabes es que quieren matar a todos los judíos y echarnos al mar, hace que la única forma de hacer tu trabajo y de subsistir en territorio palestino sea una muy cruel.”
Y pasaba a los ejemplos gráficos.

“Íbamos un día en nuestro jeep patrullando por Hebrón en plena Segunda Intifada y vimos en el suelo una bolsa de basura que bien podía ser una bomba. Teníamos tres opciones: la primera, disparar desde lejos a la bolsa; si era una bomba, explotaría. La segunda, llamar a los artificieros, que para eso los tenemos, y que lo averigüen ellos. La tercera, obligar a cualquier lugareño que cruce por allí a que coja la bolsa y la agite para ver si explota. ¿Qué crees que hicimos? Por supuesto la tercera opción. Horrible, ¿verdad? Ahora pensemos de manera práctica, al modo de un ejército de ocupación en territorio palestino: éramos un pequeño grupo de soldados en una ciudad de 150.000 habitantes hostiles hacia nosotros. Si se corre la voz de que los soldados están usando a civiles para comprobar si las bolsas de basura son bombas, ¿crees que pondrán más o menos bombas contra nosotros?”

“Y así sucede con todo”, continuaba.

“Estás controlando un check point junto con otros dos compañeros. Al otro lado, unos 300 palestinos esperando a cruzar. ¿Cómo consigues controlar semejante superioridad numérica? Pues a base de asustarlos, de tirar bombas de sonido a los pies del que se sale de la línea, de gritarles, de insultarles y de dar una paliza a uno de cada 20 para que los demás lo vean y se comporten.”

“Dos novatos llegan al grupo de soldados del que tú estás al mando y acabas de recibir una orden de ir a arrestar a un terrorista (no se cuestiona si lo es o no), a un barrio palestino problemático. ¿Te vas a arriesgar a realizar la operación con dos novatos asustados que pueden poner en riesgo tu vida? No. Primero los entrenas y te aseguras de que saben lo que hacen. ¿Cómo? Pues usando cualquier casa palestina al azar donde no existe peligro para entrenar a los novatos, entrando en ella, registrándola, destrozándola, llevándonos a alguien arrestado sin motivo alguno, interrogándolo y luego soltándolo al cabo de unas horas”.


          Manifestación en la población palestina de Bil´in contra el recorrido ilegal del muro. 
        Arriba: el ejército rocía a los manifestantes con agua química primero, 
        con gas lacrimógeno después. Abajo: los manifestantes y una ambulancia 
         quedan atrapados en la nube de gas


Hacía poco se había armado bastante revuelo (en Israel y en el exterior) con unas fotos que una soldado había colgado en Facebook, en las que se le veía sonriente delante de palestinos maniatados y con los ojos vendados. Le pregunté también sobre ello.

“El gobierno saca un caso de estos de vez en cuando y los protagonistas se convierten en chivos expiatorios. Quieren hacer ver que se preocupan de que el ejército sea moral, y que cuando hay “excepciones no morales” se ocupan de ellas y las castigan. Pero esos abusos y otros mucho peores los hemos hecho todos los que hemos pasado por el ejército. Se te da poder total para hacer lo que quieras y después de pasar un par de años tratando a los palestinos como si fuesen basura, te acostumbras. El resto del mundo ve como una barbaridad esas fotos con palestinos detenidos y soldados sonrientes, pero para nosotros es lo más normal, el pan nuestro de cada día.”

En este sentido, Shaul recuperó el experimento sociológico que un colega suyo quiso hacer delante de una cámara:

“Casi 10 años después de terminar el servicio militar, mi colega propuso a sus 10 compañeros del ejército juntarse para verse las caras de nuevo y saber qué tal le iba a cada uno. Se juntaron en un parking al descubierto a las afueras de Tel Aviv y montaron una barbacoa. El uno se había casado y tenía dos hijos, el otro era mecánico, el otro fue a la universidad y era arquitecto… Vidas de lo más normal; todo el mundo sonreía durante la barbacoa y estaba emocionado de ver a sus compañeros. Terminada la comida, mi colega les propuso recordar los tiempos en los que registraban casas en Hebrón, y trajo  una caja de la que sacó 10 palos de madera tallados en forma de armas. Señaló varias líneas blancas pintadas en el suelo y dijo: “Estos son los límites de la casa”. En ese momento puedes ver cómo a todos les va cambiando la cara según van cogiendo los palos de madera. Sin recibir ni una sola instrucción más, cada cuál ocupa mecánicamente su lugar, se mete en el papel y la casa ficticia es registrada con el equipo actuando en perfecta sintonía… 10 años después.”

Según Shaul, “hemos sido como CDs donde se han grabado los programas que teníamos que utilizar para actuar, y somos máquinas. Ahora llevamos vidas normales pero el hardware se nos ha quedado instalado. A mí me dices ahora mismo que me ponga el uniforme y dirija a un grupo de soldados para ir a atacar a un barrio palestino y podría hacerlo sin pestañear. Eso se queda para siempre”.            

Tanto Shaul como los otros miembros de Breaking the Silence tratan de explicar a su propia población que “un ejército de ocupación no puede ser moral nunca por su misma naturaleza. Los ocupados van a resistir siempre, porque es lo que haríamos nosotros también a la inversa, y para aplacar esa resistencia hay que emplear los métodos más crueles posibles. Si el gobierno israelí quiere mantener un ejército de ocupación, de acuerdo, pero entonces deberá asumir que no es moral y por tanto deberá escuchar y aceptar las cosas que hemos hecho a los palestinos en su nombre”.