sábado, 31 de marzo de 2012

PALESTINA: El Día de la Tierra ha terminado, pero la frustración perdura


Un muerto y cientos de heridos palestinos a manos del ejército israelí en el Día de la Tierra, que conmemora el aniversario de los 6 muertos (también a manos del ejército israelí) en las manifestaciones de 1976 contra la expropiación de tierras palestinas en Galilea y otros puntos de Israel. Los palestinos se han esforzado por devolver su causa a los titulares, después de que el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, pusiese todo su empeño en desplazar la atención hacia la amenaza iraní.
Menos manifestantes de los esperados, soldados israelíes esparciendo agua química, gas lacrimógeno y balas de goma a discreción y, después, vuelta a la misma situación de ocupación, sin que el mundo se inmute. Nada nuevo bajo el sol.
O quizá sí. Un artículo de Uri Avenry (ver anterior entrada) que he leído esta mañana me ha hecho reflexionar. En él, Avnery habla de un comunicado que Marwan Barghouti, líder de Fatah en la cárcel, envió a los medios el día antes del Día de la Tierra.
Marwan Barghouti fue encarcelado por Israel durante la segunda intifada y acusado, en un polémico juicio, de organizar y encargar atentados terroristas a la organización que dirigía, el Tanzim, brazo armado de Fatah. De carácter moderado, aunque siempre extremamente franco en sus declaraciones, se convirtió en el líder de los prisioneros de Fatah y se ganó el respeto de los de Hamas, junto a quienes escribió diversos comunicados pidiendo la reconciliación de las facciones. A pesar de formar parte de las filas de Fatah, Hamas pidió su liberación a cambio del soldado israelí Shalit, y es visto como el único líder capaz de recabar el apoyo de los seguidores de ambas facciones. Algunos lo llaman “el Mandela palestino”.
Pero en esta ocasión, las palabras de Barghouti fueron más duras de lo habitual. Desmarcándose del partido al que pertenece y de su agenda política, Barghouti llamó en el comunicado a “una tercera intifada pacífica en el espíritu de la Primavera Árabe”, pidió el fin de toda colaboración de la Autoridad Palestina con el gobierno israelí (en referencia a las fuerzas de seguridad palestinas, que son entrenadas por Estados Unidos y mantienen contacto con el ejército israelí) y declarar “oficialmente la inexistencia de negociaciones entre las partes”. En su lugar, propuso el boicot absoluto de todos los productos, servicios e instituciones israelíes en Palestina y en el mundo y la vuelta al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para obligar a Estados Unidos a vetar el reconocimiento de un estado palestino en las fronteras de 1967. Entonces, prosigue su comunicado, Palestina debería acudir a la Asamblea General porque, aunque su decisión no sea vinculante, constatará el apoyo del mundo al estado palestino y el aislamiento de Estados Unidos e Israel.
Según Uri Avenry, “Marwan Barghouti ha perdido toda esperanza en la resolución del conflicto a través de la colaboración entre las partes; incluso en la colaboración del movimiento de paz israelí”.
Es el reflejo de una sociedad palestina cada vez más escéptica y frustrada con la situación y con su propio gobierno. Hasta ahora la apatía es el sentimiento general palestino, pero el comunicado de Barghouti podría ser un aviso de que la olla lleva demasiado tiempo sobre el fuego y puede empezar a hervir en cualquier momento.

martes, 13 de marzo de 2012

PALESTINA - ISRAEL: Entrevista a URI AVNERY


(Uri Avnery en su casa de Tel Aviv)


“Napoleón dijo: <<Si quieres ganar la guerra, mira el mapa>> Israel debería mirar el de Irán, porque el mapa de los ayatolás es el mismo que el de nuestro antiguo amigo el Sha”

“Ni siquiera los republicanos, si ganan, se atreverán nunca a atacar Irán”

“El libro que propulsó el sionismo dejó claro hace 120 años que <<en Palestina seremos la vanguardia de la cultura europea contra la barbarie asiática>>”

“Arafat abría la puerta a los activistas israelíes. Abbas no, y ambas partes están perdiendo el contacto en un círculo vicioso”

Publiqué una entrevista a Uri Avnery en Deia (http://bit.ly/yIOgT2) pero mi conversación con Uri Avnery dio para mucho más. Por eso, copio del artículo publicado esta entradilla para presentarlo y añado la información que tuvo que quedarse fuera.

Miembro del Parlamento israelí en dos ocasiones entre 1965 y 1981, siempre por partidos de izquierdas, Uri Avnery ha criticado la ocupación desde diferentes tribunas. Desencantado de la política, fundó en 1993 la organización de derechos humanos Gush Shalom. Uri Avnery (Beckum, Alemania, 1923) se trasladó con su familia a Israel cuando Hitler tomó el poder en 1933. Dejó el grupo terrorista judío Irgún seis años antes de que se fundase el estado de Israel porque no estaba de acuerdo con sus tácticas violentas, aunque en 1948 luchó con el Ejército. Su compañía, Samson's Fox, hirió al soldado que luego se convertiría en uno de los presidentes más destacados de Egipto, Gamal Abdel Nasser. En 1982 consiguió entrar en el Beirut sitiado para hablar con Yasser Arafat, hecho que le valió que su madre lo desheredara.

Si Irán consigue la bomba atómica, y teniendo en cuenta de que Israel ya la tiene, ¿habrá catástrofe atómica?

No. Recordemos a EEUU y Rusia en el momento más tenso de la guerra fría: Rusia intentó poner unos misiles en cuba, pero Estados Unidos le dio un ultimátum y finalmente los retiraron, avergonzados. Tenemos también el ejemplo de los dos países que más se odian en el mundo, India y Pakistán. Los dos tienen bombas atómicas y se mantienen tranquilos.

Pero Irán ha anunciado en múltiples ocasiones su voluntad de hacer desaparecer a Israel.

Hasta la revolución islámica y la llegada de Jomeini, Irán no tuvo ningún conflicto con nosotros. Éramos su principal aliado en el mundo, excepto quizá Estados Unidos. No tenemos fronteras comunes ni intereses comunes, es sólo ideología. Tenemos a ese demagogo loco de Ahmadineyad diciendo barbaridades sobre el tema, pero él no gobierna el país. Los que realmente gobiernan son los ayatolás, y estos son gente muy cauta. Cuando Irán se ha visto  envuelto en guerras es porque le han atacado, como la guerra contra Irak. Creo que Irán no empieza una guerra desde hace unos mil años.

Lo que dice suena más tranquilizador que lo que dicen los políticos y lo que se lee en los medios.

No puedes hacer caso de los políticos, son todos una banda de idiotas locos.

Pero usted fue uno de ellos.

Y por eso lo sé. ¿Cuántas veces has visto mencionado el estrecho de Ormuz por políticos o por los medios? Nadie habla de eso. Los militares, especialmente los israelíes, miran al mundo como una ecuación de asuntos militares. Cuántas pistolas, cuántos tanques, cuántos soldados, cuantos barcos… Pero no miran los mapas. Napoleón dijo que si quieres ganar una guerra debes mirar al mapa. Y esto es muy importante con Irán porque nuestro amigo el Sha de Persia tenía el mismo mapa que los ayatolás, igual de grande.

Obama parece estar mirando el mapa, porque está evitando el conflicto armado contra Irán.

Estados Unidos destruyó Irak. No leen libros, no saben de historia. No se dieron cuenta de que Irak ha tenido siempre la misión histórica de salvaguardar el mundo árabe de Irán, incluso antes de los tiempos del profeta. Lo que han hecho ahora es abrir Oriente Medio a Irán, un país grande, con recursos, orgulloso de sí mismo.
Los candidatos republicanos en EEUU hablan a favor de atacar Irán ¿Qué sucederá si ganan las elecciones?
Primero, no creo que ganen. Y segundo, Israel y EEUU se caerían mejor, pero en el terreno no cambiaría nada. EEUU es un país serio. No es sabio, pero es serio. Tiene instituciones con mucho poder como el Pentágono, y cuando un político nuevo entra en la Casa Blanca invita a toda esta gente a su casa. Estos le cuentan cuál es la realidad y le devuelven al suelo, lejos de todo lo que ha prometido en la campaña electoral. Ahora le dirían que atacar Irán supondría un colapso mayor que el de la crisis del 29. Todos los republicanos desde los últimos 50 años han prometido que si ganaban transferirían la embajada de EEUU en Israel a Jerusalén. Nadie se acuerda nunca de esa promesa cuando entra en la Casa Blanca.
2011 fue el año de la Primavera Árabe. Israel forma parte de la región pero se ha mantenido silencioso, ¿debería haber hecho algo?
Puedes hacer algo en la región cuando eres otro Israel, cuando tienes un acercamiento diferente a la situación. Primero tienes que tener paz con los palestinos para hacer cualquier cosa. Por supuesto, no todos los casos son iguales. He estado muchas veces en Egipto y no he vivido odio hacia los israelíes en el mercado, en las calles… son mucho más moderados que los sirios, que son mucho más nacionalistas. En cambio, llevar a los egipcios a la guerra es difícil, en los últimos tiempos sólo Israel lo ha conseguido.
¿Significa eso que Israel podía haber hecho algo con respecto a la revolución egipcia?
Ahora ya no, pero hubo un tiempo en que tuvimos la oportunidad de llevarnos bien. Cuando el ex presidente egipcio Anwar Sadat firmó con el ex primer ministro israelí Menachem Begin los acuerdos de Camp David, Sadat volvió a Egipto anunciando que había conseguido la promesa de un estado palestino, pero no era cierto. Begin era abogado y conocía muy bien las leyes y las tretas. El texto principal que escribió llevaba a pensar que Israel daría un estado a los palestinos, pero luego, en la letra pequeña, se veía claramente que no. Y Sadat no era abogado. Yo fui uno de los primeros israelíes en ir a Egipto tras los acuerdos y no tengo ni palabras para describirte lo felices que estaban los egipcios. Pero al poco tiempo descubrieron que les habíamos engañado, y es la sensación que mantienen hasta hoy. Egipto se considera el líder del mundo árabe, y tiene muy mala conciencia por hacer dejado de lado a los palestinos.
¿Cómo ha influido la radicalización de los gobiernos en el pensamiento israelí?
Haz un experimento sociológico. Móntate en 10 taxis en Tel Aviv pregúntales: “¿Habrá paz?” Nueve de ellos te contestarán: “La paz es maravillosa, les daríamos a los árabes Cisjordania, Jerusalén Este, cualquier cosa por la paz, pero desafortunadamente no tenemos contraparte para la paz. Esa es la actitud de los israelíes ahora. El movimiento sionista tiene ADN y creo que es genéticamente transmitible. El movimiento empezó con un libro, El Estado Judío de Theodor Herlz, que dejó muy clara hace 120 años la idea del sionismo: “En Palestina seremos la vanguardia de la cultura europea contra la barbarie asiática”.
Actualmente existen 4 millones de palestinos en los territorios ocupados y 1.200.000 en el interior de Israel que no van a desaparecer de un día para otro. ¿Qué planean hacer los políticos a largo plazo para resolver la situación?
En Israel no existe el “largo plazo”. Nadie se ocupa de eso, sólo se mira en los próximos 4 años, lo que dura una persona en el poder. Además, por razones históricas llevamos en nuestro carácter una gran capacidad de improvisación. En cualquier situación en la que otro país se quedaría con la boca abierta sin reaccionar, Israel está feliz, porque mueve cuatro piezas y ya está. Netanyahu está asustando a todo el mundo con que Irán nos va a atacar. ¿Crees que se ha tomado alguna medida de prevención? ¡Nada! Todo Israel está abierto a los misiles iraníes. Si mañana tiran misiles y caen aquí encima de mi casa no puedo hacer nada. Y dentro de unos 20 años habrá un 60% de árabes en la población total de Palestina e Israel, y al ritmo actual se puede calcular exactamente qué día sucederá. Y entonces ¿qué? Pues seguimos, la minoría gobernará a la mayoría, será un estado de apartheid, como hemos tenido siempre, y ya está. No hay planes hechos. O te vuelves un estado binacional con un voto por persona, algo con lo que el 99% de israelíes no estaría de acuerdo, y si no, tendremos un estado de apartheid.
El movimiento por la paz israelí sigue vigente. Como fundador de una de sus organizaciones, Gush Shalom, ¿considera que el movimiento está siendo eficaz para ayudar a la paz?
La relación entre los activistas israelíes y los palestinos se ha enfriado mucho. Hubo una época en que estaban mucho más unidos, antes yo estaba cada mes en Ramala para hablar con Arafat y no había ningún problema. Pero ahora no hay contacto. No por los israelíes, sino por los palestinos. Muchos están asustados de tratar con nosotros y ser acusados de colaboradores. Arafat nos abría la puerta, pero Mahmoud Abbas no. De vez en cuando deja que una selección de activistas por la paz le visiten, pero eso es todo. Es un síntoma de la situación. Ahora los palestinos han perdido en parte la confianza de que el movimiento de paz pueda hacer algo por ellos, y la relación se ha convertido en un círculo vicioso. Si no hay contactos abiertos, ni siquiera entre el movimiento de paz israelí y los palestinos, ¿qué oportunidades hay para la paz? Entonces el movimiento se debilita. Y entonces los palestinos, a su vez, dicen: “No sois fuertes, no podéis hacer nada por nosotros”. Y así sucesivamente.
¿Hay posibilidad de que las políticas israelíes con respecto a la ocupación cambien de dirección?
Creo que todo es posible, a esta situación se ha llegado a través de humanos, así que tenemos que poder salir de ella. Siempre que voy a Alemania pregunto: ¿Quién de vosotros en este hall soñó una semana antes de que cayese el muro que eso fuese a pasar? Nadie levanta la mano. Es lo que pasa en la historia: de repente un imperio cae como una casa vieja durante un terremoto. Si alguien hubiese dicho hace 10 años que ahora tendríamos un presidente de EEUU negro, se habrían reído de él. El año pasado tuvimos aquí algo que no se veía venir el día antes. Una mujer no podía pagar el alquiler, puso una tienda en un boulevard de Tel Aviv y de pronto había medio millón de personas en la calle.
¿Y qué pasó con ellos?
Israel siempre puede crear un asunto de seguridad. Primero fue el incidente de Eilat, en el que murieron varios israelíes, luego Gaza, y de pronto el soldado secuestrado Guilad Shalit fue liberado, y fue la mayor lavada de cerebro posible. Y el movimiento desapareció. La gente que lo llevó a cabo dijo que no quería meterse en temas de paz, guerra, ocupación, etc… Sólo en el tema social. Así que si se crea una situación militar, para eso no tienen respuesta. Así, Israel puede seguir con su propósito, el mismo que han tenido todos los gobiernos desde la fundación del país en 1948: impedir la creación de un estado palestino. 

domingo, 11 de marzo de 2012

PALESTINA: Bombas en Gaza, el premio de consolación para Israel


17 muertos palestinos en bombardeos israelíes en Gaza y 6 israelíes heridos, uno de ellos grave, por los alrededor de 100 cohetes con los que los militantes gazauis respondieron al ataque. Era muy esperable que algo así sucediese, y por varias razones. El primer ministro israelí Benyamin Netanyahu volvió de Estados Unidos con las manos vacías, tras intentar en vano convencer a un Obama que le odia de que se una a un ataque a Irán en medio de su campaña prelectoral para su relección. Netanyahu, muy acostumbrado a obtener exactamente lo que quiere y a que Estados Unidos se doblegue ante él y a “su derecho a defenderse”, tomó el avión de vuelta a Israel con una rabieta tremenda y con la necesidad de mantener el tema de la amenaza de Irán vivo para que nadie se pusiera a pensar en la creación de un estado palestino o en otros temas que no interesan.
                Y ¿cómo descargar la rabia y explotar el miedo a la amenaza terrorista? Usando la cabeza de turco de siempre: Gaza. Israel incendió la frontera mediante dos ataques selectivos a dos líderes militantes el viernes, sabiendo que la respuesta vendría en forma de ráfagas de decenas de misiles dirigidos a la población civil israelí que habita cerca de Gaza, en plena fiesta del Purim. Por el momento, la cuenta de muertos palestinos asciende a 17, entre ellos el niño de 12 años y el señor de 52 muertos hoy. La razón para atacar Gaza, la misma de siempre: “Esos militantes estaban planeando ataques terroristas”. Qué casualidad que los planeasen justamente ahora.
                Ahora que Israel necesita una muestra de poder. Ahora que necesita mantener la amenaza terrorista viva, y ahora que Hamas, gobernante en Gaza, estaba acercándose a la OLP, expresando su intención de abandonar la violencia y en pleno alejamiento de Irán. De hecho, han sido los Comités Populares de Resistencia y la Yihad Islámica los que han reclamado la responsabilidad de la mayoría de los cohetes lanzados desde el viernes hacia Israel. “¿Un Hamas pacífico? No gracias, provoquémosles a ver si les obligamos a volverse violentos otra vez, que nos vienen muy bien para poder seguir “usando nuestro derecho a defendernos de los terroristas” y para desviar la atención cada vez que lo necesitamos sin que nadie nos critique, especialmente ahora que ha quedado claro que no podemos bombardear Irán.” 

sábado, 3 de marzo de 2012

PALESTINA: Un estado palestino en las fronteras de lo que un soldado israelí esté dispuesto a hacer

Habíamos quedado en una cafetería de uno de los barrios más bohemios de Jerusalén, y él apareció por la puerta sonriente y con la mano extendida. Era el día después del 5-0 del Barça al Real Madrid y Yehuda Shaul, director de la organización israelí Breaking the Silence (soldados que revelan lo que hicieron mientras servían en los territorios palestinos ocupados), y por lo visto también fan del Barça, efectuaba su entrada a la cafetería emulando a Piqué tras la goleada. Shaul es joven, sociable, divertido. Difícil que no te caiga simpático. Aunque arrepentido de sus pecados de sus tiempos de soldado, pudo ver cómodamente el partido del Real Madrid contra el Barça en su salón porque vive en Israel; en muchos otros países del mundo habría tenido que escuchar el partido en la radio desde una celda porque habría sido acusado de crímenes de guerra.

               Yehuda Shaul, ex soldado y director de Breaking The Silence



Tras varias preguntas y respuestas sobre el nuevo libro que Breaking the Silence iba a publicar, empezamos a hablar de él y de su experiencia como soldado en Hebrón y Ramallah durante la Segunda Intifada, que es cuando le tocó servir. “El problema no es que fuésemos un ejército; el problema es que somos un ejército de ocupación”, aclaraba. “Si ocupas un territorio que no es tuyo, lo normal es que la gente mantenga permanentemente una actitud hostil hacia ti. Esta circunstancia, sumada a que tienes 18 años y lo único que te han enseñado  de los árabes es que quieren matar a todos los judíos y echarnos al mar, hace que la única forma de hacer tu trabajo y de subsistir en territorio palestino sea una muy cruel.”
Y pasaba a los ejemplos gráficos.

“Íbamos un día en nuestro jeep patrullando por Hebrón en plena Segunda Intifada y vimos en el suelo una bolsa de basura que bien podía ser una bomba. Teníamos tres opciones: la primera, disparar desde lejos a la bolsa; si era una bomba, explotaría. La segunda, llamar a los artificieros, que para eso los tenemos, y que lo averigüen ellos. La tercera, obligar a cualquier lugareño que cruce por allí a que coja la bolsa y la agite para ver si explota. ¿Qué crees que hicimos? Por supuesto la tercera opción. Horrible, ¿verdad? Ahora pensemos de manera práctica, al modo de un ejército de ocupación en territorio palestino: éramos un pequeño grupo de soldados en una ciudad de 150.000 habitantes hostiles hacia nosotros. Si se corre la voz de que los soldados están usando a civiles para comprobar si las bolsas de basura son bombas, ¿crees que pondrán más o menos bombas contra nosotros?”

“Y así sucede con todo”, continuaba.

“Estás controlando un check point junto con otros dos compañeros. Al otro lado, unos 300 palestinos esperando a cruzar. ¿Cómo consigues controlar semejante superioridad numérica? Pues a base de asustarlos, de tirar bombas de sonido a los pies del que se sale de la línea, de gritarles, de insultarles y de dar una paliza a uno de cada 20 para que los demás lo vean y se comporten.”

“Dos novatos llegan al grupo de soldados del que tú estás al mando y acabas de recibir una orden de ir a arrestar a un terrorista (no se cuestiona si lo es o no), a un barrio palestino problemático. ¿Te vas a arriesgar a realizar la operación con dos novatos asustados que pueden poner en riesgo tu vida? No. Primero los entrenas y te aseguras de que saben lo que hacen. ¿Cómo? Pues usando cualquier casa palestina al azar donde no existe peligro para entrenar a los novatos, entrando en ella, registrándola, destrozándola, llevándonos a alguien arrestado sin motivo alguno, interrogándolo y luego soltándolo al cabo de unas horas”.


          Manifestación en la población palestina de Bil´in contra el recorrido ilegal del muro. 
        Arriba: el ejército rocía a los manifestantes con agua química primero, 
        con gas lacrimógeno después. Abajo: los manifestantes y una ambulancia 
         quedan atrapados en la nube de gas


Hacía poco se había armado bastante revuelo (en Israel y en el exterior) con unas fotos que una soldado había colgado en Facebook, en las que se le veía sonriente delante de palestinos maniatados y con los ojos vendados. Le pregunté también sobre ello.

“El gobierno saca un caso de estos de vez en cuando y los protagonistas se convierten en chivos expiatorios. Quieren hacer ver que se preocupan de que el ejército sea moral, y que cuando hay “excepciones no morales” se ocupan de ellas y las castigan. Pero esos abusos y otros mucho peores los hemos hecho todos los que hemos pasado por el ejército. Se te da poder total para hacer lo que quieras y después de pasar un par de años tratando a los palestinos como si fuesen basura, te acostumbras. El resto del mundo ve como una barbaridad esas fotos con palestinos detenidos y soldados sonrientes, pero para nosotros es lo más normal, el pan nuestro de cada día.”

En este sentido, Shaul recuperó el experimento sociológico que un colega suyo quiso hacer delante de una cámara:

“Casi 10 años después de terminar el servicio militar, mi colega propuso a sus 10 compañeros del ejército juntarse para verse las caras de nuevo y saber qué tal le iba a cada uno. Se juntaron en un parking al descubierto a las afueras de Tel Aviv y montaron una barbacoa. El uno se había casado y tenía dos hijos, el otro era mecánico, el otro fue a la universidad y era arquitecto… Vidas de lo más normal; todo el mundo sonreía durante la barbacoa y estaba emocionado de ver a sus compañeros. Terminada la comida, mi colega les propuso recordar los tiempos en los que registraban casas en Hebrón, y trajo  una caja de la que sacó 10 palos de madera tallados en forma de armas. Señaló varias líneas blancas pintadas en el suelo y dijo: “Estos son los límites de la casa”. En ese momento puedes ver cómo a todos les va cambiando la cara según van cogiendo los palos de madera. Sin recibir ni una sola instrucción más, cada cuál ocupa mecánicamente su lugar, se mete en el papel y la casa ficticia es registrada con el equipo actuando en perfecta sintonía… 10 años después.”

Según Shaul, “hemos sido como CDs donde se han grabado los programas que teníamos que utilizar para actuar, y somos máquinas. Ahora llevamos vidas normales pero el hardware se nos ha quedado instalado. A mí me dices ahora mismo que me ponga el uniforme y dirija a un grupo de soldados para ir a atacar a un barrio palestino y podría hacerlo sin pestañear. Eso se queda para siempre”.            

Tanto Shaul como los otros miembros de Breaking the Silence tratan de explicar a su propia población que “un ejército de ocupación no puede ser moral nunca por su misma naturaleza. Los ocupados van a resistir siempre, porque es lo que haríamos nosotros también a la inversa, y para aplacar esa resistencia hay que emplear los métodos más crueles posibles. Si el gobierno israelí quiere mantener un ejército de ocupación, de acuerdo, pero entonces deberá asumir que no es moral y por tanto deberá escuchar y aceptar las cosas que hemos hecho a los palestinos en su nombre”. 

viernes, 2 de marzo de 2012

PALESTINA: Nieve en Tierra Santa!


Dicen los lugareños que la nieve sólo cae sobre Tierra Santa una vez cada 10 años. En los últimos tiempos el clima se ha vuelto un poco loco y lo cierto es que hace 4 nevó sobre Jerusalén, y esta vez la nieve que ha cuajado en la ciudad sagrada lo ha hecho en las partes más altas, es decir, sobre todo en los asentamientos. No hemos podido ver la Iglesia de la Natividad de Belén cubierta de nieve, pero sí ha nevado en Beit Jala, un pueblecito pegado a Belén cuya población palestina es mayoritariamente cristiana. El 70% de este poblado es área C (control israelí) y dentro de poco el muro confiscará el 45% de las tierras. Si el año que viene vuelve a nevar, puede que muchas de estas fotos que he hecho hoy no las pueda volver a hacer, por lo menos no con palestinos disfrutando de ello. Pero hoy ha sido un día divertido, especialmente para los niños palestinos que nunca habían visto la nieve. 

Una familia de Belén se divierte en la nieve

Haciendo un muñeco de nieve. Al fondo, Beit Jala

Batalla... ¡de nieve! Carretera de Cremisan, que dentro de poco será inaccesible 
para los palestinos a causa del muro. 

Una carretera de Beit Jala

Cruzando la calle frente a la base militar israelí a la entrada de Beit Jala

Perfeccionando el muñeco de nieve. Al fondo, la base militar israelí.

El valle de Majrur, en las afueras de Beit Jala. Al fondo, el muro.

Beit Jala nevada, con el muro entrando hasta el centro.


No se sabe cuándo volverá a nevar. Todo el mundo hace fotos.

El cielo a punto de romper sobre Jerusalén. 
Al fondo, Jerusalén. 
En plano medio, sobre la montaña, asentamiento de Gilo. 
En primer plano, Beit Jala nevada.

Niñas de Belén juegan con la nieve.

Son palestinos, pero no es una manifestación ni lanzan piedras. Es una batalla de nieve entre ellos.

martes, 28 de febrero de 2012

SIRIA: RAMI JARRAH - ALEXANDER PAGE, activista sirio




“Assad es listo y aprendió de otras revoluciones. Su aparato de propaganda está preparado para cualquier cosa”

“El CNS apostó por sanciones contra Siria en la ONU. Pero China y Rusia lo vetaron y eso les ha debilitado y deslegitimado”

“El problema es que el régimen tiene aliados fuertes. Puedes aislar a Irán, pero no es realista aislar también a Rusia y a China”

“Habría que armar a la oposición. No es una opción muy positiva, pero Assad no nos ha dejado opciones positivas”


Rami Jarrah se unió a las manifestaciones de Damasco contra el régimen desde el principio, en marzo del año pasado. Se había prohibido la entrada de periodistas al país, por lo que Rami decidió que había que crear un canal de información. Se abrió una cuenta de Facebook y otra de Twitter con el nombre de Alexander Page y con este pseudónimo contactó con medios exteriores para contar lo que sucedía, entre otros Al Jazeera y la BBC. Fue detenido y sometido a tortura por las fuerzas sirias, y poco después se vio obligado a huir del país con su mujer y su hija cuando supo que la inteligencia siria había descubierto su identidad real. Me contaba en noviembre en El Cairo, donde vive ahora, que se sentía culpable porque no todo el mundo tenía la oportunidad de huir, y que por eso había creado una página en Facebook para que los que arriesgaban sus vidas para grabar vídeos y tomar fotos de lo que sucedía en el interior de Siria pudiesen descargarlas y ser reconocidos en lo posible. Me decía también que una intervención extranjera tenía sus problemas, pero que era la única salida para detener la matanza de Al Assad contra su población. Desde entonces hasta ahora se ha mantenido en contacto con multitud de activistas en el interior de Siria y con varios miembros del Consejo Nacional Sirio. Hace dos días hablé con él:

¿Sigues pensando que una intervención extranjera sería útil?
No, ahora ya no. El aparato de propaganda del gobierno está surtiendo mucho efecto y ha hablado desde el principio de una conspiración extranjera y dice que en Homs, que se mantiene sitiada, está tratando de reducir a comandos terroristas. De hecho, la televisión estatal ha llamado a la conferencia de “los amigos de Túnez” “la conferencia de los amigos de Estados Unidos”. Si la comunidad internacional interviene, especialmente ahora que Estados Unidos es uno de los más críticos con el régimen de Assad, la intervención le daría la razón a los ojos de los sirios que siguen esa televisión. Muchos sirios que viven fuera de los lugares con problemas, siguen creyéndole.
¿Qué opinas del referéndum para la nueva Constitución?
Es una farsa propagandística que también ha servido a Assad para demostrar que el régimen puede llevar a cabo reformas por sí mismo sin la “interferencia imperialista”. Habla de multipartidismo y de libertad…. Todo mentira. En Siria no te puedes manifestar y punto. Y si un día nos podemos manifestar, el régimen puede colocar tranquilamente una bomba en medio y luego decir que han sido terroristas, que atacan a todo el mundo, que él tenía razón, y mucha gente le creerá. Assad es listo, aprendió bien de otras revoluciones y lo tenía todo pensado, tiene recursos para cualquier cosa que pase.
¿Crees que la conferencia de Túnez será positiva? ¿Qué piensan los activistas en Siria?
No nos importa ya nada la política. Después de un año no ha servido para nada, y desde luego la gente no tendía demasiadas esperanzas en la Conferencia de Túnez. Si no pueden poner presión en Irán, ¿para qué nos sirve?
Te has mantenido en contacto con el Consejo Nacional Sirio (CNS) todo el tiempo, ¿están siendo eficaces?
El Consejo Nacional Sirio debería haber sido el representante del pueblo sirio, pero ha pasado demasiado tiempo y con todo lo que ha pasado hay divisiones internas y además están surgiendo otros grupos que también quieren representarnos. El CNS ha cometido muchos errores, el primero de todos irse directamente a Naciones Unidas a pedir sanciones sobre Siria. Entonces Rusia y China vetaron y el CNS quedó muy debilitado. Era su apuesta y no consiguieron nada. La gente empieza a no sentirse ya representada por ellos.
¿Qué deberían haber hecho?
El problema es que el régimen tiene aliados. Y aliados muy fuertes. Rusia, China e Irán, que a la vez tienen intereses compartidos entre ellos. Deberían haberse dejado la piel en negociar todo lo posible con China y con Rusia sobre algún tipo de idea que pudiesen aprobar en Naciones Unidas para poder dar pasos hacia adelante. Irán nunca se va a poner de parte de la Comunidad Internacional porque es el principal aliado de Siria, pero se le podría aislar. Lo que no es realista es tratar de aislar a Irán y a dos potencias como Rusia y China con capacidad de veto. Ahora el CNS ha perdido mucha legitimidad y está muy debilitado.
¿Qué opinas de la intervención de la Cruz Roja Internacional (CRI), que ha tratado de negociar con el régimen el rescate de civiles y la creación de corredores humanitarios?
La Cruz Roja ha mentido. Dijo que había rescatado a 20 y pico civiles y no era verdad, no pudo entrar en Homs. Las ambulancias que entraron eran de la Luna Creciente Roja de Siria, y ni uno ni otro pueden entrar en Homs sin la autorización del régimen. LA CRI publicó un comunicado diciendo que el régimen de Assad “se estaba mostrando muy cooperativo”, pero no es cierto. No pudieron ni pueden hacer nada, y como no tenían nada que decir, pues dijeron eso.
Entonces, ¿qué debería hacerse ahora?
Habría que armar a la oposición. No es una opción que defendiese al principio, pero ahora no veo otra manera. La gente está muriendo, no tiene cómo defenderse, y si la oposición obtiene armas y se vuelve fuerte, sería la manera de que muchos soldados de Assad desertasen de manera masiva, lo cual inclinaría la balanza en nuestro favor y detendría los crímenes del régimen. También tiene su lado negativo, porque no queremos que la gente se mate entre ellos, ya que estas manifestaciones contra el régimen empezaron de manera pacífica. Además, Assad ha puesto mucho esfuerzo en dividirnos a todos y presentar el conflicto como un conflicto sectario, así que correríamos el peligro de darle la razón a ojos de algunos. Pero es que Assad tampoco nos ha dejado demasiadas opciones positivas, y la gente sigue muriendo sin que la comunidad internacional pueda hacer nada. 

jueves, 23 de febrero de 2012

PALESTINA: ¿De qué habla una cuadrilla palestina mientras toma algo antes de salir de fiesta?


Una noche, un grupo de amigos palestinos y yo nos fuimos a tomar algo antes de unirnos a un karaoke que se celebraba en un local de Belén. El lugar de encuentro elegido para tomar unas cervezas fue la carretera de Cremisan, a las afueras de la ciudad y al pie de un valle verde, que dentro de poco será cerrada al acceso de palestinos debido al muro, para disgusto de mis amigos. Del otro lado quedarán esas tierras a las que sus dueños palestinos no podrán acceder y que, con el tiempo, seguramente perderán. Se ha vuelto tan normal... En este caso, este valle también es el sitio donde estos amigos, al igual que la mayoría de betlemitas, se escondieron para fumarse sus primeros cigarros y para juntarse clandestinamente con sus primeros ligues y poder estar a solas, lejos de los siempre ojos curiosos de los vecinos. 
H nos comunicó que se iría pronto, y W le dijo: “¿Por qué? ¿Tienes toque de queda? ¡Ya no estamos en la Segunda Intifada!” Y de esta forma salió el tema. La mayoría de las personas con las que estaba nacieron en algún momento de la Primera Intifada, y cuando estalló la Segunda Intifada, les pilló en los primeros despuntes de su adolescencia.

“Mi familia decidió mudarse de casa porque estábamos en primera línea frente al asentamiento y los colonos no paraban de dispararnos.”

W contesta: “Sí, al principio de la Segunda Intifada a nosotros nos pasaba lo mismo, vivíamos al lado de una base militar israelí y cada dos por tres había tiros. Un día oímos ruidos fuera y mi hermano pequeño y yo nos asomamos por la ventana a ver qué pasaba. Mi madre apareció en el salón gritando que nos apartásemos de ahí, y justo cuando nos agachamos, dos balas pegaron en la pared justo al lado del marco de la ventana”.

Se vuelve a F y le pregunta: “¿Y a dónde os mudasteis?”

F responde como si estuviese contando un chiste: A la parte alta de Belén, al lado del Palacio de Arafat.

Los demás sueltan una carcajada. Todos se acuerdan de que el Palacio de Arafat fue bombardeado hasta los cimientos con la intifada ya avanzada. La familia de F se volvió a mudar, esta vez a una de las calles principales de Belén, en donde vive hasta hoy. Pero al poco tiempo de instalarse, la construcción del muro alcanzó la calle y ahora tiene la pared de hormigón de nueve metros de altura y una torreta de seguridad a 30 metros de la puerta de su casa. “Y aquí nos quedamos. A saber dónde acabamos si nos mudamos otra vez”, bromea.
Pero también recuerda, a pesar de todo, buenos momentos:

“Mi madre era profesora y mi padre estaba en la cárcel por activismo contra la ocupación”
“El mío también”, interviene H.
“Y mi madre se tomaba muy en serio la educación, y no quería que perdiésemos cursos por culpa de los toques de queda, así que juntó a todos los padres del edificio y los dividió por materias: si uno era contable, enseñaría matemáticas. Si otro había viajado al extranjero, enseñaría inglés… Y entre todos montaron un horario de clases. Así que todos los niños del edificio nos pasábamos el día de piso en piso, con los padres como profesores, y lo recuerdo como lo más divertido del mundo. De hecho, hasta me dio pena cuando tuve que volver al colegio…”

W le sigue:

“Sí, ya sé a qué te refieres. Al principio las batallas eran en la puerta de mi casa por culpa de la base militar, pero luego los soldados tomaron el barrio y la batalla bajó más abajo. Ya no había tiros en el barrio porque estaba invadido, y por eso nos dejaban salir dos horas al día a aprovisionarnos de lo que pudiésemos. El resto del tiempo, toque de queda permanente. Los vecinos decidieron hacer algo para no morirnos del aburrimiento y que los niños no estuviésemos todo el día mirando al techo, así que se empezaron a programar barbacoas cada día en casa de alguien y todos llevábamos comida. Los niños nos juntábamos y, para unas horas que teníamos, los padres aplicaban manga ancha a nuestras gamberradas. Al final acabábamos todos durmiendo en casa de todos. Yo no me enteraba de mucho porque era pequeño. Solo sabía que cuando el ejército entraba en el barrio no tenía que ir al colegio y me juntaría con los otros niños vecinos, así que miraba por las noches por la ventana, y cuando veía los tanques venir, iba corriendo a despertar a mi padre y le decía: “¡Papá papá! ¡Que vienen los tanques! ¡Mañana barbacoa!”

T, una chica palestina de la cuadrilla, interviene:

“Cuando el lío se fue de tu barrio, bajó hasta el mío. Cada vez que la cosa se relajaba un poco y se levantaba el toque de queda por unas horas, mi madre corría para conseguir la comida necesaria para afrontar otra temporada encerrados, y mi hermana y yo salíamos en dirección al videoclub, donde nos alquilábamos las películas de 20 en 20. (Cómo son los videoclubs en Palestina es para un capítulo aparte). Entonces no había internet. Me pasé 3 años encerrada en casa con las persianas bajadas, mirando la tele”.

También surgieron anécdotas surrealistas, rescato la contada por H, que era un poco mayor:

“Yo también vivía cerca de la base militar y, un día más o menos tranquilo, mi padre y mi tío decidieron que el toque de queda ya les había aburrido suficiente. Cogieron sus escopetas de perdigones y subieron al tejado a cazar pájaros, pensando que el ruido de los otros tiros se confundiría con los suyos. Pero los soldados israelíes se dieron cuenta. Cuando mi padre y mi tío vieron al jeep venir a toda velocidad carretera abajo, salieron corriendo por la puerta trasera a casa de un vecino con las escopetas. Yo estaba aún durmiendo porque el día anterior me había ido tarde a la cama, y me despertaron los golpes de los soldados en la puerta. Salí corriendo en pijama a abrir, los soldados me apartaron y entraron en tromba en casa preguntando: “¿Dónde están las armas?” Yo no tenía ni idea de qué me estaban hablando, y les dije que no tenía armas, que estaba durmiendo. Uno de ellos me dijo que saliese el jardín y el resto subieron al tejado. “¿Puedo por lo menos coger una cerveza de la nevera?” le dije al soldado. El soldado, sorprendido, me dijo: “¿Pero vosotros bebéis cerveza?” Y yo le dije: “Yo sí. ¿Quieres una?” El soldado la aceptó y me acompañó al jardín sin dejar de apuntarme. Al cabo del rato le dije: “Oye, en el tejado no hay nada, ¿qué hacen tus colegas ahí arriba?” El soldado pensó un momento, y luego se levantó y me dijo: “Vamos arriba, tú delante”. Yo le pregunté: “¿Les subimos unas cervezas?” Cogimos varias cervezas y subimos por la escalerilla al tejado. Cuando los soldados me vieron aparecer, me apuntaron nerviosos y me dijeron: “Eh tú, ¿qué haces?” Y el otro soldado respondió desde abajo: “Tranquilos, está desarmado y trae cervezas”. Así que acabamos todos bebiendo cerveza en el tejado, con las armas apuntándome: “Oye, os habéis tenido que equivocar, estoy solo en casa y estaba durmiendo, aquí no hay armas”, les decía, convencido de que, de hecho, era así. Un par de ellos miraban alrededor, como asegurándose de que esa era el edificio, y al final uno de ellos dijo: “Bueno, nos acabamos la cerveza y nos vamos”. Y así fue. Cuando mi padre y mi tío volvieron a casa, corrieron hacia mí: “¿Qué ha pasado? ¿Se han ido los soldados?” Entonces me enteré de lo que habían hecho. "Ya veréis cuando mamá vuelva de casa de la vecina y se entere”, les dije. "¡Y encima no habéis cazado ni un pájaro!"

T remataba la conversación:

“Yo me di cuenta de que mi adolescencia no había sido muy normal cuando hace poco salía del cine con unas amigas inglesas de ver una película de acción y me preguntaron: “¿Qué te ha parecido la peli?” Y yo les dije: “No está muy bien hecha, un tanque no estalla así.”  Y vi la cara con la que se me quedaron mirando.

Todos rieron y asintieron, como diciendo: “Me lo dices o me cuentas”.

W miró al reloj: “Oye, el Karaoke ya ha empezado, ¿vamos yendo?”