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sábado, 17 de agosto de 2013

PALESTINA: "Siria, Egipto.... estamos hartos de que jueguen con nosotros."

Y en Egipto siguen los tiros y aumenta la cuenta de muertos, y no parece que las cosas vayan a ir a mejor. Y en la tele sólo vemos los enfrentamientos entre los dos bandos más irreconciliables: los del discurso de “el ejército dio un golpe de estado contra el presidente elegido democráticamente” -Hermanos Musulmanes y seguidores- y los del lema de “Egipto contra los terroristas”, enarbolado por la Junta Militar en el poder. Pero entre medio existe una amalgama de más de 80 millones de opiniones: anti Morsis pero pro Mubarak; anti Morsis pero también anti ejército, Pro Morsis a favor y en contra de la revolución… Egipcios que no encuentran una plataforma desde la que expresarse o un lema que apoyar. Un colega egipcio que quería deponer a Morsi a toda costa pero que anteriormente también protestó contra la Junta Militar y contra Mubarak, ha colgado este esquema hoy en Facebook, que me parece de lo más representativo:





Y las piezas en Oriente Medio se mueven, y cada uno hace sus apuestas. Arabia Saudí, enemiga visceral de las ideas republicanas de los Hermanos Musulmanes, que pueden poner en peligro su reinado teocrático, declara su apoyo a la Junta Militar. Qatar, asociado al poder emergente de la región, los Hermanos Musulmanes, los encumbra en su canal Al Jazeera (en la versión árabe). Y desde Siria, tanto los opositores, cuyo grupo más organizado es la Hermandad Musulmana; como el gobierno, que también acusa a la oposición de “terrorista”, siguen con atención los acontecimientos en el país más poblado de Oriente Medio para ver quién queda debilitado y resulta ser el malo de la película, y ver si pueden sacar partido de ello en su guerra.

Y entre los palestinos, cuyos políticos, así como los del mundo árabe y occidente les han intentado vender la moto muchas veces, están más curados de espanto. Los hay que se ponen de un bando o de otro en todos los conflictos de alrededor, a pesar de lo cual la mayoría se resigna a ver las noticias en la tele.

Hace semanas que no oigo hablar a los palestinos de mi entorno sobre las negociaciones con Israel (lo último que oí fue a varios amigos apostándose un kanafe -dulce típico palestino- a si duraban más de quince días). Sin embargo, las conversaciones sobre Siria y Egipto surgen en cualquier momento. Salvo en Hebrón y algún otro feudo de Hamas –escisión palestina de los Hermanos Musulmanes-, en el resto de Cisjordania he encontrado más apoyo al régimen sirio de Al Assad que a los rebeldes. Algunos defienden al presidente sirio sin reservas. Otros, la mayoría, sostienen que “al principio, a pesar de que considerábamos a Siria nuestra aliada, nos consternaba ver cómo el gobierno atacaba indiscriminadamente a la gente que se manifestaba. Pero ahora ha quedado claro que lo que sucede en Siria es un complot de Occidente, Turquía e Israel para destruir el país.” Son los mismos que creen que “si Siria cae, el fin de Palestina se acercará.”

En cuanto a Egipto, más o menos mismo reparto de bandos: aquellos que apoyan a Hamas, apoyan también a los Hermanos Musulmanes. Entre los que no, los hay más y menos devotos de la Junta Militar, que muchos asocian al régimen de Mubarak.

Y luego están los que alcanzan los niveles máximos de decepción general con todo lo que sucede en los países vecinos y resumen su opinión en un “estamos hartos de que jueguen con nosotros.”

Tengo un colega que trabaja en una agencia de viajes palestina que es un miembro destacado de este último grupo. Reproduzco su opinión porque, esté o no de acuerdo, me parece gráfica y representativa del sector escéptico palestino: “Todo se ha convertido en una lucha estúpida entre sunníes y chiíes”, me decía ayer por la mañana. “Antes de que estallase la guerra en Siria, todos los palestinos adoraban como a un héroe a Hassan Nasralá (líder de la facción libanesa chií Hezbolá, que lucha junto al gobierno sirio, contra los rebeldes) por sus logros y su valor contra Israel. Y ahora de repente, como se alinea con el gobierno sirio, que es chií, los seguidores de Hamas lo empiezan a odiar. ¿Qué pasa? ¿Que de pronto todas las victorias de Hezbolá contra Israel eran mentira?” Cuenta que hace poco fue a Hebrón, donde existe un gran apoyo a Hamas y recientemente se celebró una manifestación pro Morsi, “y la gente no me hablaba de rebeldes o gobierno, sino que me explicaba las diferencias entre cómo rezan los suníes y cómo los chiíes, para demostrar que los suníes son los verdaderos musulmanes. También me decían que quien realmente había quemado las iglesias en Egipto era la Junta Militar, para poder luego culpar de ello a los Hermanos Musulmanes. ¿Cómo te puedes creer semejante cosa? Lamentable.” Se declara detractor acérrimo del canal árabe de Al Jazeera. “Es veneno puro, y además se nota. Yo que soy cristiano, si viese demasiado ese canal acabaría dejándome crecer la barba y yéndome a Siria a luchar con los salafistas contra el gobierno.” Admite que no tiene forma de comprobar de primera mano cómo se están comportando los chiíes, porque en Palestina no existen, “pero estoy seguro de que están entrando de lleno al mismo juego ridículo que tiene por meta dividirnos a todos.” A este respecto, recuerda las pintadas que aparecieron hace poco en una iglesia de Belén en las que se podía leer “lucha contra el demonio”. “Me sienta mal, pero no voy a ser tan borrico de enfadarme con todos mis amigos musulmanes. El que haya escrito eso lo ha hecho con la clara intención de generar enfrentamiento, y yo no le voy a dar el gusto de preocuparme.”


Sin embargo, opina que toda la región en general se está dejando manipular. “Estamos cayendo en la misma trampa una vez más; somos lo suficientemente idiotas como para no aprender la lección y dejarnos dividir y enfrentar de nuevo. Occidente ya tiene lo que quiere: que nos matemos entre nosotros y nos mantengamos débiles y frágiles, sin levantar cabeza, para poder ocuparse de otros asuntos.” 

martes, 28 de febrero de 2012

SIRIA: RAMI JARRAH - ALEXANDER PAGE, activista sirio




“Assad es listo y aprendió de otras revoluciones. Su aparato de propaganda está preparado para cualquier cosa”

“El CNS apostó por sanciones contra Siria en la ONU. Pero China y Rusia lo vetaron y eso les ha debilitado y deslegitimado”

“El problema es que el régimen tiene aliados fuertes. Puedes aislar a Irán, pero no es realista aislar también a Rusia y a China”

“Habría que armar a la oposición. No es una opción muy positiva, pero Assad no nos ha dejado opciones positivas”


Rami Jarrah se unió a las manifestaciones de Damasco contra el régimen desde el principio, en marzo del año pasado. Se había prohibido la entrada de periodistas al país, por lo que Rami decidió que había que crear un canal de información. Se abrió una cuenta de Facebook y otra de Twitter con el nombre de Alexander Page y con este pseudónimo contactó con medios exteriores para contar lo que sucedía, entre otros Al Jazeera y la BBC. Fue detenido y sometido a tortura por las fuerzas sirias, y poco después se vio obligado a huir del país con su mujer y su hija cuando supo que la inteligencia siria había descubierto su identidad real. Me contaba en noviembre en El Cairo, donde vive ahora, que se sentía culpable porque no todo el mundo tenía la oportunidad de huir, y que por eso había creado una página en Facebook para que los que arriesgaban sus vidas para grabar vídeos y tomar fotos de lo que sucedía en el interior de Siria pudiesen descargarlas y ser reconocidos en lo posible. Me decía también que una intervención extranjera tenía sus problemas, pero que era la única salida para detener la matanza de Al Assad contra su población. Desde entonces hasta ahora se ha mantenido en contacto con multitud de activistas en el interior de Siria y con varios miembros del Consejo Nacional Sirio. Hace dos días hablé con él:

¿Sigues pensando que una intervención extranjera sería útil?
No, ahora ya no. El aparato de propaganda del gobierno está surtiendo mucho efecto y ha hablado desde el principio de una conspiración extranjera y dice que en Homs, que se mantiene sitiada, está tratando de reducir a comandos terroristas. De hecho, la televisión estatal ha llamado a la conferencia de “los amigos de Túnez” “la conferencia de los amigos de Estados Unidos”. Si la comunidad internacional interviene, especialmente ahora que Estados Unidos es uno de los más críticos con el régimen de Assad, la intervención le daría la razón a los ojos de los sirios que siguen esa televisión. Muchos sirios que viven fuera de los lugares con problemas, siguen creyéndole.
¿Qué opinas del referéndum para la nueva Constitución?
Es una farsa propagandística que también ha servido a Assad para demostrar que el régimen puede llevar a cabo reformas por sí mismo sin la “interferencia imperialista”. Habla de multipartidismo y de libertad…. Todo mentira. En Siria no te puedes manifestar y punto. Y si un día nos podemos manifestar, el régimen puede colocar tranquilamente una bomba en medio y luego decir que han sido terroristas, que atacan a todo el mundo, que él tenía razón, y mucha gente le creerá. Assad es listo, aprendió bien de otras revoluciones y lo tenía todo pensado, tiene recursos para cualquier cosa que pase.
¿Crees que la conferencia de Túnez será positiva? ¿Qué piensan los activistas en Siria?
No nos importa ya nada la política. Después de un año no ha servido para nada, y desde luego la gente no tendía demasiadas esperanzas en la Conferencia de Túnez. Si no pueden poner presión en Irán, ¿para qué nos sirve?
Te has mantenido en contacto con el Consejo Nacional Sirio (CNS) todo el tiempo, ¿están siendo eficaces?
El Consejo Nacional Sirio debería haber sido el representante del pueblo sirio, pero ha pasado demasiado tiempo y con todo lo que ha pasado hay divisiones internas y además están surgiendo otros grupos que también quieren representarnos. El CNS ha cometido muchos errores, el primero de todos irse directamente a Naciones Unidas a pedir sanciones sobre Siria. Entonces Rusia y China vetaron y el CNS quedó muy debilitado. Era su apuesta y no consiguieron nada. La gente empieza a no sentirse ya representada por ellos.
¿Qué deberían haber hecho?
El problema es que el régimen tiene aliados. Y aliados muy fuertes. Rusia, China e Irán, que a la vez tienen intereses compartidos entre ellos. Deberían haberse dejado la piel en negociar todo lo posible con China y con Rusia sobre algún tipo de idea que pudiesen aprobar en Naciones Unidas para poder dar pasos hacia adelante. Irán nunca se va a poner de parte de la Comunidad Internacional porque es el principal aliado de Siria, pero se le podría aislar. Lo que no es realista es tratar de aislar a Irán y a dos potencias como Rusia y China con capacidad de veto. Ahora el CNS ha perdido mucha legitimidad y está muy debilitado.
¿Qué opinas de la intervención de la Cruz Roja Internacional (CRI), que ha tratado de negociar con el régimen el rescate de civiles y la creación de corredores humanitarios?
La Cruz Roja ha mentido. Dijo que había rescatado a 20 y pico civiles y no era verdad, no pudo entrar en Homs. Las ambulancias que entraron eran de la Luna Creciente Roja de Siria, y ni uno ni otro pueden entrar en Homs sin la autorización del régimen. LA CRI publicó un comunicado diciendo que el régimen de Assad “se estaba mostrando muy cooperativo”, pero no es cierto. No pudieron ni pueden hacer nada, y como no tenían nada que decir, pues dijeron eso.
Entonces, ¿qué debería hacerse ahora?
Habría que armar a la oposición. No es una opción que defendiese al principio, pero ahora no veo otra manera. La gente está muriendo, no tiene cómo defenderse, y si la oposición obtiene armas y se vuelve fuerte, sería la manera de que muchos soldados de Assad desertasen de manera masiva, lo cual inclinaría la balanza en nuestro favor y detendría los crímenes del régimen. También tiene su lado negativo, porque no queremos que la gente se mate entre ellos, ya que estas manifestaciones contra el régimen empezaron de manera pacífica. Además, Assad ha puesto mucho esfuerzo en dividirnos a todos y presentar el conflicto como un conflicto sectario, así que correríamos el peligro de darle la razón a ojos de algunos. Pero es que Assad tampoco nos ha dejado demasiadas opciones positivas, y la gente sigue muriendo sin que la comunidad internacional pueda hacer nada.